LA PARADOJA DE SALOMÓN: POR QUÉ SOMOS SABIOS CON LOS DEMÁS Y TORPES CON NOSOTROS MISMOS
Todos conocemos a alguien que da consejos impecables. Ve con claridad quirúrgica cuándo una pareja debe separarse, cuándo un jefe es tóxico o cuándo una inversión es mala. Pero cuando ese mismo consejero enfrenta su propia crisis, se paraliza, minimiza o toma la peor decisión
