La piel del rostro es el reflejo de nuestro estado de ánimo.
Si luce opaca y poco hidratada dará la sensación de que la persona está agotada, débil, agobiada. Nuestra piel se ve constantemente expuesta a una serie de agresiones: cambios de temperatura, viento, exposición a los nocivos rayos del sol, utilización de productos químicos agresivos e irritantes,
