EL FANATISMO DE BANGLADESH POR LA SELECCIÓN ARGENTINA
¡Increíble pero real! A más de 15 mil kilómetros de distancia, en el sur de Asia, existe un país que vibra con cada gol de la Albiceleste como si fuera propio. Bangladesh no tiene equipo competitivo en el fútbol mundial, pero su corazón late al ritmo de Argentina. ¿La razón? Un profundo resentimiento histórico contra Inglaterra y la magia eterna de Diego Maradona.
El odio hacia el Imperio Británico no es un capricho. Bengala, hoy Bangladesh, fue colonia inglesa desde el siglo XVIII hasta 1947. Durante ese oscuro periodo, las políticas británicas provocaron la Hambruna de Bengala en 1943, una tragedia que acabó con la vida de 3 millones de personas mientras los alimentos eran desviados para las tropas británicas en la Segunda Guerra Mundial. Ese trauma quedó tatuado en el alma colectiva.
El punto de quiebre llegó en el Mundial de México 1986. Fue el primer torneo transmitido en vivo y a color para los hogares bangladesíes. Y entonces ocurrió lo inimaginable: Diego Armando Maradona, con la «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo», humilló a Inglaterra en cuartos de final. Para Argentina, el partido tenía el sabor de la Guerra de Malvinas. Para Bangladesh, fue una venganza poética, un acto de rebeldía anticolonial en la cancha más grande del mundo. De la noche a la mañana, Maradona se convirtió en un héroe popular y Argentina en «el equipo del pueblo».
Esa devoción se heredó de padres a hijos. Y encontró en Lionel Messi al sucesor perfecto para mantener viva la llama. Durante el Mundial de Qatar 2022, las calles de Dhaka, la capital, se llenaron de madrugada con miles de personas celebrando cada gol con pantallas gigantes, caravanas de motos y banderas albicelestes. La euforia fue tan arrolladora que el gobierno argentino reabrió formalmente su embajada en Dhaka después de más de 40 años de cierre.
Hoy, cada partido de la Selección Argentina —sea en Eliminatorias, Copa América o Mundial— paraliza virtualmente a Bangladesh. Las redes sociales explotan con memes, videos y mensajes de apoyo incondicional. Facebook, TikTok e Instagram se inundan de comentarios en bengalí alentando a Messi y compañía. No importa la hora: si juega Argentina, Bangladesh despierta y festeja como local.
Esta historia demuestra que el fútbol trasciende fronteras, idiomas y océanos. No es solo un deporte: es un sentimiento de identidad, justicia y pertenencia. Y en Bangladesh, la Albiceleste encontró una segunda casa llena de amor genuino.
