Cuando el ajolote llegó a la mesa mexicana

El libro propone mirar la historia de la gastronomía desde sus márgenes y descubrir una mesa mexicana muy distinta a la que hoy imaginamos. Entre sus hallazgos aparecen preparaciones con ajolotes, ranas, tlacuaches y zorros, ingredientes que formaron parte de prácticas alimentarias de distintas épocas.

Uno de los datos más singulares surge de una fuente del siglo XIX: en ella aparecen tres recetas elaboradas con ajolote y apenas dos de quesadillas. La comparación permite dimensionar cuánto han cambiado los gustos y costumbres alimentarias con el paso del tiempo.

El pequeño anfibio podía cocinarse de diversas maneras: en salsa verde, con chile amarillo, en caldo rojo o como parte de un tamal. Su presencia en estas preparaciones revela también la continuidad de ingredientes de origen prehispánico dentro de la cocina desarrollada durante el período virreinal.

Pero  curiosa gastronómica  va más allá de las recetas. Hernández Juárez explora también prohibiciones, creencias y episodios relacionados con la sexualidad y la diversidad en la Nueva España, mostrando que la comida puede convertirse en una ventana para entender las ideas, tensiones y costumbres de una sociedad.

Así, el libro invita a mirar la gastronomía no solo como un conjunto de sabores, sino como un archivo vivo de la historia mexicana.

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