🏰 EL TAPIZ DE BAYEUX DESATA LA LOCURA EN LONDRES: CASI 1,000 AÑOS DE HISTORIA FRENTE AL PÚBLICO

Ver el Tapiz de Bayeux en Inglaterra se convirtió en una misión para miles de personas. Algunos hicieron fila durante horas para conseguir boletos, otros viajaron desde Estados Unidos o recorrieron más de cinco horas para llegar al Museo Británico. La pieza medieval, que narra la invasión normanda de Inglaterra en 1066, volvió al país donde se cree que fue confeccionada y provocó una auténtica fiebre histórica.

🔥 Entradas agotadas y una pieza que obliga a caminar

Más de 80,000 personas llegaron a esperar simultáneamente en línea cuando se liberó el primer lote de entradas. La exposición permanecerá abierta hasta el 11 de julio y el museo calcula que podría recibir cerca de un millón de visitantes.

El tapiz mide unos 67 metros y presenta 58 escenas que culminan con la batalla de Hastings y la victoria del ejército normando de Guillermo el Conquistador. Los historiadores creen que fue bordado por mujeres inglesas durante la década de 1070.

La experiencia tiene una particularidad: los visitantes disponen de un tiempo limitado para recorrerlo. Los encargados les piden constantemente que sigan avanzando, mientras la iluminación se controla para proteger los millones de hilos de la pieza.

Aun así, hubo quienes consideraron que 40 minutos eran insuficientes para apreciar semejante obra. Una visitante que viajó desde Hampshire, y que practica needlework, llegó incluso con un objetivo específico: encontrar las dos pequeñas roturas que presenta el bordado.

🏺 El regreso también abrió una polémica

El entusiasmo no ha impedido las críticas por el traslado desde Bayeux, Francia. Tras su llegada a Londres, restauradores detectaron dos nuevas pequeñas roturas de apenas unos milímetros. Para algunos especialistas, el riesgo de transportar una pieza tan antigua no estaba justificado.

El público, sin embargo, parece estar disfrutando cada centímetro. Algunos acudieron vestidos con trajes normandos y otros llegaron impulsados por recuerdos de sus clases de historia. Para muchos británicos, 1066 es una fecha que aprendieron desde niños.

La fiebre tampoco termina al salir de la sala. La tienda del museo ofrece kits de crochet, jarras de cerveza, calendarios, réplicas de cascos, chocolates y platos conmemorativos. Uno de estos últimos cuesta 1,350 libras.

El fenómeno recuerda incluso a 1966, cuando el país celebró los 900 años de la invasión y el tapiz apareció en anuncios, objetos y sellos.

Compartir
No Comments

Leave A Comment