EL MATRIMONIO Y LA CARGA DOMÉSTICA: MUJERES PIERDEN 7.3 HORAS DE OCIO SEMANALES, SEGÚN EL INEGI Y LA UNIVERSIDAD DE MICHIGAN

El matrimonio, lejos de ser una sociedad equitativa, se traduce en una pérdida significativa de tiempo libre para las mujeres y una ganancia para los hombres, según datos documentados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Universidad de Michigan.

Las cifras son contundentes: las mujeres casadas pierden en promedio 7.3 horas de tiempo libre a la semana, mientras que sus esposos ganan 2.9 horas. Esta disparidad, reflejada en la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 del INEGI y en estudios del Instituto de Estudios Sociales de la Universidad de Michigan, evidencia una distribución profundamente desigual del trabajo doméstico no remunerado.

El informe de la ENUT, presentado por la presidenta del INEGI, Graciela Márquez, señala que las mujeres dedican un promedio de 39.7 horas semanales a labores domésticas y de cuidados no remuneradas, mientras que los hombres apenas invierten 18.2 horas en las mismas tareas, lo que representa una brecha de 21.5 horas semanales . Esta «segunda jornada» implica que, al sumar el trabajo remunerado y el no remunerado, las mujeres trabajan 61.1 horas semanales frente a las 58.0 horas de los hombres .

El economista Frank Stafford, director del estudio de la Universidad de Michigan, explica que la institución del matrimonio provoca una «reasignación de mano de obra» injusta. Su investigación reveló que, tras casarse, el hombre reduce sus tareas domésticas pero aumenta la suciedad y el desorden en el hogar, transfiriendo así sus necesidades de cuidado personal a la mujer . Stafford aclara que esta dinámica, que se agrava drásticamente con la llegada de los hijos, no es un derecho del «proveedor», sino una asimetría de comportamiento .

Las consecuencias de esta doble carga son profundas. Las mujeres reportan mayores niveles de estrés crónico y agotamiento (burnout), ven frenado su desarrollo profesional al tener que rechazar ascensos por falta de tiempo, y sufren una brecha económica que se traduce en menores ingresos y pensiones de retiro .

Desde una perspectiva legal e institucional, el matrimonio es un contrato de corresponsabilidad. Aportar dinero no exime de las responsabilidades comunitarias básicas. Ver el hogar como un espacio de descanso exclusivo para el proveedor perpetúa una brecha social que limita el tiempo de las mujeres para estudiar, trabajar, cuidar su salud o simplemente disfrutar de su ocio. Los informes concluyen que la solución no es que la mujer trabaje menos afuera, sino que el hombre asuma el 50% de la carga doméstica y de cuidados como una obligación natural de compartir un hogar

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