🚨 RIESGO DE CISMA EN LA IGLESIA: FRATERNIDAD TRADICIONALISTA DESOBEDECE A LEÓN XIV Y ORDENA CUATRO OBISPOS

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X desafió al papa León XIV y consagró a cuatro obispos sin su autorización en una ceremonia transmitida en vivo desde el seminario de Écône, Suiza. Los nuevos obispos —un suizo, un estadounidense y dos franceses— fueron ordenados por el obispo Alfonso de Galarreta, quien ya había sido consagrado sin permiso papal en 1988. Bajo el derecho canónico, todos enfrentan la excomunión automática.

El papa había hecho un último esfuerzo para detener las ordenaciones. En una carta publicada el martes, calificó el acto como un «pecado de extrema gravedad» y advirtió que se trataría de un «acto cismático». Pero la fraternidad siguió adelante. Al inicio de la misa, un sacerdote leyó un comunicado: «Consideramos que todo castigo y censura contra este paso no tendrá validez».

📜 38 AÑOS DE TENSIONES Y UN CONCILIO QUE NO ACEPTAN

La SSPX fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre en oposición a las reformas del Concilio Vaticano II (1962-1965), que permitió celebrar la misa en lenguas locales en lugar del latín y abrió la Iglesia a otras religiones. En 1988, Lefebvre consagró a cuatro obispos sin permiso papal y fue excomulgado. Benedicto XVI levantó las excomuniones en 2009, pero la fraternidad nunca logró una regularización plena.

La fraternidad justifica su proceder en un «estado de necesidad»: argumentan que la crisis actual de la Iglesia les obliga a asegurar la continuidad de los sacramentos y la fe verdadera. Ahora cuentan con seis obispos, 751 sacerdotes y presencia en 50 países.

⛪ UNA CRISIS PARA EL PAPA LEÓN XIV

Las consagraciones suponen la primera gran crisis para el papa León XIV, el primer pontífice estadounidense de la historia, elegido en mayo de 2025. León ha hecho de la unidad de la Iglesia una prioridad y había trabajado para sanar las tensiones con los tradicionalistas. Ahora, la fraternidad ha consumado una ruptura intencional.

Los fieles llegados de todo el mundo celebraron el evento como una fiesta. Arlina Onglao, una agente de viajes de 71 años que viajó desde Filipinas, dijo: «No tengo miedo de la excomunión. Creo que estoy en un camino más seguro hacia el cielo». Pero otros católicos, incluso conservadores, se oponen a las consagraciones. El reverendo Robert Gahl, de la Universidad Católica de Estados Unidos, afirmó: «No se puede servir a la tradición desobedeciendo a la Iglesia y a su autoridad». El Vaticano aún no ha emitido un comunicado oficial. La excomunión es automática, pero la pregunta es si el papa León decidirá declarar formalmente el cisma. Mientras tanto, la Iglesia católica se enfrenta a una fractura que no veía desde 1988.

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