SOLA, SIN ASISTENCIA Y CON 112 KILOS: LA HAZAÑA POLAR DE LA MEXICANA ANDY DORANTES

La exploradora y atleta de resistencia mexicana Andy Dorantes ha escrito su nombre en la historia de las grandes expediciones globales: se convirtió en la primera persona latinoamericana —y apenas la decimoséptima mujer en el mundo— en completar el cruce en solitario, sin asistencia y 100% autosuficiente desde Hércules Inlet hasta el Polo Sur en la Antártida.

❄️ UNA TRAVESÍA EXTREMA: 1,130 KM, –30 °C Y 55 DÍAS DE AISLAMIENTO TOTAL

La expedición, iniciada el 24 de noviembre y culminada el 17 de enero, implicó recorrer más de 1,130 kilómetros a través del desierto helado antártico, un entorno sin vida animal, vegetación ni referencias visuales: solo blanco infinito, frío extremo y soledad absoluta. Dorantes enfrentó temperaturas de hasta –30 °C, un aislamiento total (sin ver a otra persona durante días) y la altura del Polo Sur, ubicado a 2,800 metros sobre el nivel del mar.

🛷 ARRASTRANDO 112 KG: SUPERVIENCIA EN EL HIELO

Para sobrevivir, Dorantes arrastró un trineo con un peso inicial de 112 kg, cargado con más de 60 kg de alimento y equipo esencial. Su cuerpo se sostuvo con un consumo diario de entre 5,000 y 6,000 calorías, repitiendo una dieta monótona pero calculada para resistir el desgaste físico y mental.

🏔️ UN LEGADO DE RÉCORDS: DE GUANAJUATO AL TOPE DEL MUNDO

Originaria de León, Guanajuato, Andy Dorantes ya era una figura legendaria en el montañismo y la exploración extrema:

  • Mujer latinoamericana más joven en completar las Siete Cumbres (las montañas más altas de cada continente).

  • Primera persona de Latinoamérica en cruzar Groenlandia en esquí (600 km en 30 días).

  • Mujer latinoamericana más joven en conquistar el Monte Everest.

  • Ahora, la primera latinoamericana en esquiar desde Hércules Inlet hasta el Polo Sur en solitario.

Su hazaña antártica no es solo un logro deportivo; es un testimonio poderoso de disciplina, resiliencia y fortaleza mental, que coloca a México y Latinoamérica en el mapa de las grandes expediciones polares. Un ejemplo de que, incluso en el lugar más hostil del planeta, el espíritu humano puede avanzar… paso a paso, sobre el hielo eterno.

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