La colección que convirtió al vinilo en un archivo de la memoria sonora

Lejos de responder al impulso del coleccionismo convencional, el proyecto surgió con un propósito de preservación. Freitas ha reunido grabaciones de 33, 45 y 78 revoluciones por minuto provenientes de distintos países y géneros musicales, consciente de que muchas de ellas dejaron de circular hace décadas y existen únicamente en soportes físicos.

La magnitud del acervo rebasa el ámbito de la música popular. Cada disco representa un fragmento de la historia tecnológica, artística y social del siglo XX, desde grabaciones comerciales hasta ediciones locales de circulación limitada. Su conservación permite documentar la evolución de la industria fonográfica, los cambios en los gustos musicales y la diversidad cultural registrada en los surcos del vinilo.

El proyecto contempla la catalogación y digitalización de una parte importante de la colección con el objetivo de facilitar su estudio y preservar contenidos que, de otro modo, podrían desaparecer. La iniciativa ha despertado el interés de archivistas, musicólogos e investigadores, quienes reconocen el valor documental de un acervo que trasciende el coleccionismo para convertirse en patrimonio sonoro.

En una época dominada por plataformas digitales y catálogos virtuales, la colección de Zero Freitas recuerda que la memoria musical también ocupa espacio físico. A veces, preservar la historia comienza con un gesto tan sencillo pero extraordinario, como negarse a dejar que un disco termine en el olvido.

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