🎤🔥 BAD BUNNY CONQUISTA EL SUPER BOWL CON ESPAÑOL, IDENTIDAD LATINA Y UN MENSAJE CONTINENTAL
El medio tiempo del Super Bowl LX marcó un antes y un después. Bad Bunny tomó el escenario del Levi’s Stadium en Santa Clara con un repertorio íntegramente en español y una puesta en escena cargada de símbolos sobre migración, pertenencia y diversidad. Ante millones de espectadores, el artista convirtió uno de los escaparates más vistos del planeta en un espacio para hablar desde América Latina.
🚀🌎 UN SHOW EN ESPAÑOL QUE REDEFINIÓ EL ESCENARIO
Vestido de blanco y con un balón de futbol americano en las manos, Benito Antonio Martínez Ocasio abrió su presentación con Tití me preguntó y la frase qué rico es ser latino. Fue el primer intérprete en encabezar en solitario el espectáculo de medio tiempo con canciones sin traducciones ni adaptaciones al inglés.
Durante el show aparecieron mensajes como lo único más poderoso que el odio es el amor y juntos somos América. En uno de los momentos centrales, Bad Bunny dijo Dios bendiga América y comenzó a nombrar países del continente, entre ellos Chile, México, Brasil y Puerto Rico, subrayando que América no es solo un país, sino un territorio compartido por múltiples culturas.
El repertorio incluyó temas como Yo perreo sola, Safaera, Monaco, Nuevayol, El apagón y Debí tirar más fotos. La producción combinó coreografías masivas con escenas de barrio, puestos de comida y referencias a la vida cotidiana caribeña. La Casita, una réplica de vivienda puertorriqueña, funcionó como segundo escenario y eje visual del montaje.
✨🎶 INVITADOS, MIGRACIÓN Y GUIÑOS A MÉXICO
Lady Gaga se sumó con una versión bailable de Die with a Smile, mientras Ricky Martin participó en Lo que le pasó a Hawaii. También hubo apariciones de Cardi B y Karol G. En una escena simbólica, Bad Bunny entregó su Grammy a un niño que representaba a su yo del pasado.
México tuvo presencia a través del mariachi femenino Las Divas, un puesto de tacos atendido por un hijo de migrantes michoacanos y la aparición del boxeador Emiliano Vargas. Estos elementos se integraron al relato visual del espectáculo, que recorrió la experiencia latina desde la música, el deporte y la cocina.
El cierre llegó con todos los bailarines en escena y un mensaje de unidad continental. Más que un concierto, fue una declaración cultural que colocó al español y a las comunidades migrantes en el centro del evento deportivo más mediático del año, dejando abiertas nuevas preguntas sobre el lugar de América Latina en la cultura global.
