Palomitas de maíz: el origen milenario de esta botana 100% mexicana y sus sorprendentes beneficios para la salud

  • De ofrenda azteca a “súper snack”, la historia y virtudes del ancestral maíz palomero

 

El aroma inconfundible que antecede a la magia del cine, el acompañante fiel de reuniones y noches de cine en casa, las palomitas de maíz son mucho más que un simple bocadillo. Detrás de esas pequeñas explosiones de sabor se esconde una tradición que data de hace miles de años y una serie de beneficios que tal vez desconoces.

 

Originarias de lo que hoy es México, las palomitas de maíz vieron la luz hace aproximadamente 3600 años, según los registros más antiguos encontrados por arqueólogos.

 

Los aztecas no sólo consumían las palomitas como alimento, sino que también las utilizaban en ceremonias como ofrendas a los dioses, adornos para estatuas religiosas e incluso como adornos en collares y otras formas de decoración.

 

Los investigadores han encontrado evidencia que respalda el uso antiguo del maíz palomero en México. Los hallazgos arqueológicos incluyen espigas de maíz palomero y residuos de palomitas de maíz en cuevas en la región de lo que hoy es Nuevo México, datando de hasta 5600 años atrás.

 

Además, se han descubierto granos de este tipo de maíz en tumbas antiguas en Perú y otros lugares de América Latina, lo que demuestra que su uso trascendía lo culinario y tenía también un carácter ritual.

 

Pese a su antiguo origen, fue en la Gran Depresión de la década de 1930 cuando las palomitas de maíz se popularizaron en Estados Unidos debido a su bajo costo y su conveniencia como snack, asociándose luego indisolublemente a la experiencia de asistir al cine.

 

Muy nutricional

El maíz utilizado para hacer palomitas es especial, ya que tiene una cáscara dura que no se encuentra en otros tipos. Este tipo específico se llama maíz palomero.

 

El proceso de ‘explosión’ ocurre cuando el grano de maíz, que contiene una pequeña cantidad de agua almacenada en su interior, se calienta hasta que el calor transforma el agua en vapor. La presión del vapor hace que el grano explote y se “dé vuelta” al exponer el endospermo al aire, resultando en esa textura blanca y esponjosa que todos conocemos.

 

Más allá de su historia y su popularidad, las palomitas de maíz cobran relevancia en nuestros días por su perfil nutricional. Contrario a muchos snacks procesados, una porción de palomitas de maíz proporciona una cantidad significativa de fibra dietética, lo cual es esencial para una digestión saludable.

 

Las palomitas son un grano entero y por lo tanto contienen todas las partes saludables de un grano: el salvado, germen y endospermo. El consumo regular de granos enteros se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, y algunos tipos de cáncer. Además, dado que son predominantemente aire, proporcionan volumen y saciedad con pocas calorías, si se evita la adición excesiva de mantequilla o aceite.

 

Potasio, magnesio y diversas vitaminas del complejo B se cuentan también entre sus aportaciones, sin olvidar los antioxidantes. Las palomitas contienen polifenoles que ayudan a combatir los radicales libres que dan pie a otras enfermedades.

 

Es claro que las palomitas de maíz son mucho más que un tentempié para disfrutar en el cine o frente al televisor. Su amplio espectro nutricional las convierte en un “súper snack” en toda regla, siempre que se mantengan en su versión más pura y se eludan las versiones con exceso de aditivos poco saludables.

 

En resumen, al disfrutar de una taza de palomitas de maíz no sólo estás masticando un bocado delicioso, sino también participando en un ritual con raíces milenarias y nutriendo a tu organismo.

Fuente: infobae

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