Ediciones Era reduce operaciones y abre un debate sobre el futuro editorial

Lo que comenzó el lunes 17 de agosto como un anuncio de cierre se convirtió durante la semana en una discusión sobre el futuro de la edición independiente en México. Ediciones Era, fundada en 1960 y con 66 años de trayectoria, informó que reduciría al mínimo sus operaciones ante la transformación del mercado del libro y el deterioro de sus ventas.

La noticia provocó reacciones inmediatas entre escritores, editores, lectores e integrantes de la comunidad cultural. El lamento no sólo respondió a la situación financiera de la editorial, sino a lo que representa un sello que construyó uno de los catálogos más importantes de la literatura mexicana contemporánea, con autores como José Revueltas, José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Juan Rulfo y Sergio Pitol, entre muchos otros.

Nacida en 1960 de la mano de Neus, Jordi y Quico Espresate, Vicente Rojo y José Azorín, todos vinculados al exilio republicano español, Ediciones Era surgió en el ambiente de la Imprenta Madero y desde sus primeros años se identificó con la publicación de literatura, ensayo y pensamiento crítico de izquierda. Su catálogo acompañó buena parte de los debates políticos y culturales de México y América Latina durante la segunda mitad del siglo XX, y dio espacio tanto a autores consagrados como a nuevas voces. Con el tiempo publicó a figuras como José Revueltas, Carlos Fuentes, Elena Poniatowska, José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis y Gabriel García Márquez, convirtiéndose en uno de los sellos independientes más influyentes del país.

La propia Era explicó que sus ventas llegaron a representar apenas 25 por ciento de los niveles previos a la pandemia. El cierre de librerías y los cambios en los hábitos de consumo y circulación de libros afectaron de manera importante el modelo que durante décadas permitió sostener su actividad.

Un día después del anuncio inicial, la editorial precisó que reducirá al mínimo sus operaciones, una formulación que matizó la idea de una desaparición inmediata. También señaló que su catálogo permanecerá disponible, de modo que sus libros y autores no desaparecen de la circulación cultural.

La discusión llegó incluso al ámbito gubernamental. El jueves 20 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió a la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, establecer contacto con Era y revisar de qué manera podría apoyarse a la editorial. “No es buena noticia que cierre una editorial de libros”, señaló la mandataria.

Así, en apenas unos días, la situación de Ediciones Era pasó de ser un problema empresarial a convertirse en una conversación cultural de alcance nacional: qué condiciones necesita una editorial independiente para sobrevivir y qué se pierde cuando una casa que durante seis décadas ayudó a formar lectores deja de tener capacidad para seguir haciendo libros.

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