REACTOR DE FUSIÓN NUCLEAR DEL TAMAÑO DE UNA MESA: STARTUP DE CAMBRIDGE APUESTA POR INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y TRITIO ⚛️💡

DISPOSITIVO MODULAR Y RONDA SEMILLA

Cambridge Heavy Industries, startup con sede en Cambridge, Massachusetts, construyó un reactor de fusión nuclear a escala de mesa y recaudó una ronda semilla de 6,2 millones de dólares. La empresa operaba en secreto cerca del Instituto Tecnológico de Massachusetts hasta que mostró el dispositivo en exclusiva a TechCrunch. La ronda fue liderada por el fondo climático Azolla Ventures, con participación de Overlay, Neta Foundation, P3A, MassCEC y la familia Rothrock.

VELOCIDAD DE ITERACIÓN

  • El reactor cabe en una mesa y permite realizar entre 50 y 80 disparos experimentales por día, según Yun Kai, cofundador y director ejecutivo.

  • Esa velocidad de iteración es imposible en reactores de fusión tradicionales, que ocupan edificios enteros y requieren meses de preparación entre pruebas.

  • Los datos alimentan simulaciones con inteligencia artificial para optimizar el diseño del reactor en cada nueva prueba.

CÓMO FUNCIONA

El sistema utiliza fusión por confinamiento inercial: concentra la energía de varios láseres sobre un blanco diminuto de combustible para comprimirlo y calentarlo hasta que los átomos se fusionan y liberan energía. Es la misma familia de método que en 2022 permitió, por primera vez, que una reacción de fusión produjera más energía de la que consumió en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore.

  • El reactor usa dos láseres principales. Uno se divide en múltiples haces que golpean el combustible en anillos concéntricos, de afuera hacia adentro, generando una onda de compresión hacia el centro del blanco.

  • Cuando la onda de choque alcanza el centro, un segundo láser dispara sobre el blanco, genera calor y produce un campo magnético. Con presión y temperatura adecuadas, ocurre la fusión.

  • Lawrence Livermore apunta 192 láseres gigantes desde distintos ángulos; Cambridge Heavy busca un resultado similar con muchos menos haces gracias al arreglo en anillos concéntricos.

  • El concepto nació en el laboratorio de Keith Nelson, químico del Instituto Tecnológico de Massachusetts, que usaba pulsos de láser para estudiar materiales bajo condiciones extremas de presión y temperatura.

EL NEGOCIO DEL TRITIO

Antes de construir una planta a gran escala, Cambridge Heavy planea usar sus dispositivos reducidos para producir tritio, isótopo raro del hidrógeno que casi todas las plantas de fusión necesitarán como combustible.

  • El tritio se vende hoy a unos 30.000 dólares el gramo. Cada planta de energía solo necesitaría unos pocos gramos por año, pero apenas existen 40 kilogramos en el mundo.

  • Un estudio proyecta que, sin nuevas fuentes de producción, la industria de la fusión tendrá en 2054 un déficit de unos 28 kilogramos de tritio, equivalentes a 840 millones de dólares a los precios actuales.

  • Varias startups diseñan sistemas de combustible para depender menos de ese mercado, aunque ese desarrollo podría demorar hasta una década, según Kai.

PLANES FUTUROS Y CONTEXTO DEL SECTOR

Kai indicó que en aproximadamente una década la empresa planea desarrollar una planta de energía a partir de este concepto. El dispositivo final será más grande que el prototipo actual, aunque bastante más chico que otras centrales de fusión: tendría el tamaño de dos canchas de básquetbol y serviría para probar si el método puede generar suficiente energía como para sostener una central eléctrica real.

La Asociación de la Industria de Fusión informó en julio que 56 empresas privadas del rubro recaudaron en conjunto 4.480 millones de dólares en los 12 meses previos, un récord desde que la entidad empezó a medirlo en 2021. Ese total acumula 14.240 millones de dólares invertidos en fusión desde entonces, impulsado en parte por la demanda de energía de los centros de datos que ejecutan modelos de inteligencia artificial. La mayoría de las compañías del sector, incluidas Commonwealth Fusion Systems y Helion Energy, apunta a entregar electricidad comercial recién en la década de 2030.

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