NUEVA YORK DECLARA EMERGENCIA POR BROTE DE SARAMPIÓN

El estado de Nueva York declaró la emergencia por desastre sanitario ante un fuerte brote de sarampión, en la primera medida de este tipo adoptada por un estado estadounidense desde el repunte de casos registrado en 2026. La decisión fue firmada por la gobernadora Kathy Hochul.

  • Hasta el último sábado se confirmaron 108 casos entre residentes de Nueva York en lo que va del año.

  • 92 de ellos fueron detectados desde el 15 de julio.

  • La mayoría corresponde a comunidades rurales con bajos índices de vacunación, en 18 condados.

  • En la ciudad de Nueva York se reportaron siete contagios en los últimos días.

Las autoridades remarcan que el sarampión es altamente contagioso y puede derivar en complicaciones graves, especialmente en niños pequeños y personas no vacunadas.

La emergencia amplía el universo de profesionales habilitados para aplicar la vacuna triple viral, con el objetivo de acelerar la inmunización en áreas críticas. Además, el estado puso en marcha un Panel de Control contra el Sarampión, una herramienta en línea para seguir en tiempo real la evolución de los casos y los niveles de riesgo por región.

El impacto no se limita a Nueva York. El Departamento de Salud de Pensilvania informó que en lo que va de 2026 se registraron 1.004 casos en 39 condados de ese estado, con cinco muertes asociadas a la enfermedad.

De acuerdo con los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de Estados Unidos, hasta el 1 de octubre se habían reportado 3.887 casos confirmados en el país durante 2026.

  • 3.869 se registraron en 47 jurisdicciones estadounidenses.

  • 18 contagios correspondieron a visitantes internacionales.

Los CDC insisten en que la mejor defensa es la vacunación completa con dos dosis de la vacuna triple viral. Sin embargo, la cobertura en niños de jardín de infantes cayó al 92,4 % en el ciclo escolar 2025-2026, por debajo del objetivo del 95 % para garantizar la inmunidad de rebaño.

La emergencia estará vigente hasta el 4 de noviembre. Nueva York busca frenar el avance del brote antes de la temporada invernal, cuando aumenta la circulación de enfermedades respiratorias.

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