MARGARET ATWOOD APOSTÓ POR LOS PÁJAROS Y DONÓ 1 MILLÓN DE DÓLARES PARA ESTUDIARLOS 🐦

La escritora canadiense Margaret Atwood convirtió su fascinación por las aves y el legado de su fallecido compañero, Graeme Gibson, en una donación de 1 millón de dólares canadienses para impulsar la investigación sobre estos animales.

El dinero permitirá crear la cátedra Graeme Gibson de biología aviar en Western University, en Ontario, con el objetivo de estudiar cómo las aves se desplazan, se adaptan y se comportan frente a un entorno que está cambiando rápidamente.

Para Atwood, observar aves puede convertirse en una experiencia cercana al éxtasis. Su vínculo con ellas también forma parte de su propia historia: junto con Gibson, quien murió en 2019, fundó hace más de dos décadas el Observatorio de Aves de Pelee Island, un sitio clave para estudiar las migraciones.

🪶 Un legado nacido entre plumas y migraciones

Pelee Island, en el lago Erie, se encuentra en la intersección de dos importantes rutas migratorias y recibe cada primavera más de 200 especies de aves. La isla combina bosques, dunas y humedales, además de ser un punto de paso para miles de observadores.

Gibson desarrolló una profunda pasión por las aves durante su vida. Incluso cuando la demencia vascular afectó su capacidad para escribir sobre ellas, continuó observándolas diariamente.

Atwood recuerda que para él cualquier ave merecía atención, aunque no pudiera identificarla. Esa mirada terminó convirtiéndose en parte de su legado.

La nueva cátedra buscará responder algunas preguntas que siguen desconcertando a los científicos: cómo pueden las aves orientarse durante viajes de miles de kilómetros, cómo perciben los campos magnéticos y cómo consiguen encontrar el rumbo durante sus migraciones.

Western University ya cuenta con instalaciones especializadas, incluido un túnel de viento climático diseñado para estudiar el vuelo de las aves bajo diferentes condiciones.

🌎 Tres mil millones de aves menos

La preocupación no es únicamente científica. Canadá y Estados Unidos han perdido casi 3 mil millones de aves desde 1970. Algunas especies han aumentado, pero las aves migratorias han sufrido fuertes descensos.

Uno de los casos más extremos es el de la reinita de garganta negra, cuya población ha disminuido más de 80% en cinco décadas. Esta pequeña ave realiza un viaje de casi 2 mil 900 kilómetros sobre el océano entre América del Norte y Sudamérica.

Atwood identifica cuatro grandes amenazas: ventanas, gatos, contaminación tóxica y destrucción de hábitats. Las dos últimas representan desafíos mayores porque recuperar un bosque destruido no significa necesariamente recuperar el ecosistema que las aves necesitan.

Pese a su larga trayectoria imaginando futuros distópicos, la escritora mantiene una postura esperanzadora. Considera que el interés por la naturaleza sigue presente entre los jóvenes y que esa curiosidad puede convertirse en una fuerza para protegerla.

Para Atwood, los seres humanos no están separados de la naturaleza. Forman parte de ella, y la manera en que decidan relacionarse con el mundo natural tendrá consecuencias tanto para las aves como para las propias personas.

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