LOS MAPACHES DE COZUMEL FABRICAN SUS PROPIOS JUGUETES… Y HASTA SE ECHAN UNA MARGARITA 🦝🍹
En Cozumel, mientras los turistas llegan a la playa para descansar con una margarita en la mano, una familia de mapaches pigmeos parece haber encontrado su propia fórmula para pasarla bien: fabricar pelotas con basura, enseñarse unos a otros cómo hacerlas y jugar con ellas.
El comportamiento fue observado por investigadores de la Universidad de Miami y representa, según el estudio, la primera evidencia documentada de que los mapaches fabrican juguetes y aprenden de otros individuos cómo utilizarlos.
La protagonista fue una joven mapache que se acercó a un contenedor de basura, pero no para buscar comida. En lugar de dirigirse hacia los residuos orgánicos donde acostumbraba encontrar totopos, eligió un recipiente con desechos sintéticos y encontró un recibo de papel.
El animal lo dobló, lo convirtió en una pequeña pelota, la sumergió en agua, la hizo rodar por la arena y después comenzó a golpearla entre sus patas. En pocas palabras: encontró materia prima, la transformó y se fabricó su propio entretenimiento.
Durante 64 horas de observación, los investigadores registraron 14 intentos de fabricar estas pelotas. La hermana de la primera mapache también lo intentó, aunque al principio utilizó materiales que no funcionaban, como servilletas o toallas de papel.
Después de observar a su hermana, finalmente aprendió a utilizar un papel más resistente y consiguió fabricar sus propios juguetes.
🦝 Una escuela de mapaches… con margaritas incluidas
Lo más interesante para los científicos no fue solamente que los animales jugaran, sino que parecían aprender unos de otros. La hermana observó el procedimiento, fracasó varias veces y posteriormente consiguió repetirlo. Incluso una de las pelotas terminó siendo utilizada por ambas junto con un grupo de coatíes jóvenes.
Los investigadores consideran que este comportamiento constituye una forma de cultura material: información y conductas que se transmiten mediante el aprendizaje y no simplemente por herencia.
Y la historia tuvo un episodio todavía más peculiar. La madre de las jóvenes también intentó fabricar una pelota, pero no tuvo demasiado éxito. Según los investigadores, previamente había bebido los restos de una margarita abandonada por turistas y después se tambaleó mientras intentaba repetir la hazaña de sus hijas.
El hallazgo resulta especialmente relevante porque los mapaches pigmeos de Cozumel están en peligro crítico de extinción. Quedan menos de 200 ejemplares en estado silvestre y la especie únicamente habita en esta isla mexicana.
Los animales, que tradicionalmente se alimentaban de cangrejos y caracoles, también se han acostumbrado a buscar comida entre los residuos dejados por los visitantes. Los investigadores advierten que esta dependencia de la basura puede provocar problemas nutricionales, especialmente por el consumo de alimentos como totopos.
La observación de los juguetes, sin embargo, revela una faceta mucho más compleja. Los mapaches no solo manipulan objetos: pueden aprender observando a otros, modificar materiales y desarrollar comportamientos que se transmiten dentro de su grupo.
