IMAGINAR Y FINGIR NO ES SOLO HUMANO 🐒🧠 UN BONOBO CAMBIA LO QUE SABEMOS DE LOS SIMIOS

Durante años se creyó que la imaginación era un rasgo exclusivo de nuestra especie. Sin embargo, un nuevo estudio científico pone esa idea en duda al mostrar que los simios también pueden crear escenarios ficticios y jugar a fingir, una capacidad clave del pensamiento humano.

La investigación, publicada en una revista especializada, se centró en Kanzi, un bonobo de 43 años criado en cautiverio y entrenado para comunicarse con personas. A través de una serie de pruebas, los científicos comprobaron que era capaz de comprender objetos inexistentes y actuar como si fueran reales.

IMAGINACIÓN MÁS ALLÁ DEL AQUÍ Y AHORA 🍇🥤

Los experimentos se basaron en situaciones cotidianas simuladas: vasos vacíos convertidos en jugo imaginario, platos sin comida que supuestamente contenían uvas y recipientes donde nada había ocurrido realmente. En cada prueba, Kanzi logró identificar dónde estaba el “objeto invisible” la mayoría de las veces.

Para descartar que se tratara de simples asociaciones, los investigadores mezclaron bebidas reales con bebidas ficticias. El bonobo eligió casi siempre lo verdadero, demostrando que podía distinguir entre lo imaginario y lo tangible.

Este tipo de pensamiento, conocido como representación secundaria, permite separarse del presente inmediato y construir posibilidades alternativas. En humanos, esta habilidad aparece desde la infancia y es la base del juego simbólico, la planificación del futuro y la comprensión de lo que otros pueden estar pensando.

Los autores del estudio sostienen que esta capacidad pudo haberse originado en ancestros comunes hace entre seis y nueve millones de años, lo que sugiere raíces evolutivas compartidas entre humanos y otros grandes simios.

UN CAMBIO DE MIRADA SOBRE LA VIDA MENTAL ANIMAL 🔬🌱

Especialistas externos consideran que el trabajo ofrece una de las evidencias más claras hasta ahora de imaginación en animales y abre la puerta a nuevas investigaciones sobre cómo otras especies piensan, anticipan y simulan situaciones.

Más allá del caso de Kanzi, el hallazgo plantea preguntas profundas sobre la frontera entre lo humano y lo animal. Si los simios pueden concebir cosas que no existen y, al mismo tiempo, saber que no son reales, la idea de que los animales viven atrapados en el presente pierde fuerza.

El estudio propone un nuevo paradigma para explorar la cognición animal y sugiere que la imaginación, lejos de ser un privilegio exclusivo, podría formar parte de un legado evolutivo más amplio. Una invitación a repensar nuestra relación con otras especies y a mirar su mundo interior con menos certezas y más curiosidad.

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