¿CULPA DEL CAMBIO CLIMÁTICO? LA TORMENTA INVERNAL QUE GOLPEA A 210 MILLONES REAVIVA EL DEBATE CIENTÍFICO

Una colosal tormenta invernal, bautizada como Fern, ha sumergido a más de la mitad de Estados Unidos en una crisis gélida, amenazando a unos 182 millones de personas con alertas de hielo y nieve, y a más de 210 millones con avisos de frío extremo. El fenómeno, que comenzó con lluvia helada en Texas, se extiende desde las Grandes Llanuras hasta la costa noreste, provocando más de 7,800 cancelaciones de vuelos, cierres escolares masivos y el despliegue de equipos federales de emergencia. Los meteorólogos advierten que su impacto destructivo podría equipararse al de un huracán, principalmente por el peso del hielo en líneas eléctricas y árboles, lo que genera un riesgo inminente de apagones prolongados en una región donde la mayoría de los hogares dependen de calefacción eléctrica.

El caos es palpable en los centros de transporte: aeropuertos como Dallas y Chicago han cancelado miles de vuelos, mientras que ciudades como Chicago, Atlanta y Filadelfia han suspendido clases. En el corazón del país, el aire ártico empujado desde Canadá generará sensaciones térmicas de hasta -40°C, un frío capaz de causar congelación en minutos. Las autoridades, desde Oklahoma hasta Connecticut, han movilizado a la Guardia Nacional, desplegado salmuera en las carreteras y recomendado a la población «quedarse en casa». El presidente Donald Trump confirmó la coordinación federal, con FEMA preparando millones de comidas y cientos de generadores. Sin embargo, la verdadera prueba llegará tras el paso de la tormenta, cuando el hielo acumulado pueda colapsar infraestructuras críticas.

EL VÓRTICE POLAR Y EL DEBATE CLIMÁTICO: ¿POR QUÉ ESTAS TORMENTAS SON CADA VEZ MÁS EXTREMAS?

Detrás de esta brutal ola de frío está el vórtice polar, un sistema de baja presión sobre el Ártico que, al estirarse «como una banda elástica», permite que aire gélido invada latitudes medias. Científicos como Jennifer Francis del Woodwell Climate Research Center vinculan estos eventos cada vez más frecuentes con el cambio climático. La «amplificación ártica» –el calentamiento acelerado del polo– estaría debilitando la corriente en chorro y favoreciendo que el vórtice se desborde sobre Norteamérica. «Los estudios sugieren que estas anomalías están ocurriendo más a menudo en un mundo en calentamiento», afirma Francis.

No obstante, otros expertos piden cautela. Judah Cohen, climatólogo del MIT, sostiene que el calentamiento desigual amplifica ondas atmosféricas que desestabilizan el vórtice. Pero Jason Furtado, de la Universidad de Oklahoma, advierte que, aunque los datos de las últimas dos décadas muestran un aumento en estos episodios, aún es difícil establecer un vínculo directo e inequívoco con la actividad humana debido a la variabilidad natural y la limitada serie histórica. Mientras la ciencia debate, la población enfrenta la realidad inmediata: desde personas sin hogar que buscan refugio en gimnasios habilitados, hasta residentes que, como Ron Blymire en Virginia Occidental, confían en sus vehículos todoterreno para sobrevivir a un fin de semana que redefine el significado de «invierno extremo». La tormenta Fern no solo prueba la resiliencia de Estados Unidos, sino que también plantea una pregunta urgente sobre el futuro de los fenómenos meteorológicos en un planeta que se calienta.

Compartir
No Comments

Leave A Comment