MACRON CONVIERTE UNAS GAFAS DE SOL FRANCESAS EN EL ACCESORIO POLÍTICO DEL AÑO Y DISPARA LAS ACCIONES DEL FABRICANTE
Cuando el presidente francés Emmanuel Macron apareció en el Foro Económico Mundial de Davos luciendo unas llamativas gafas de sol estilo Top Gun, pocos imaginaron el terremoto mediático y financiero que desataría. Detrás del accesorio había una razón médica prosaica –ocultar una hemorragia subconjuntival en su ojo derecho–, pero el efecto fue estratosférico. Las gafas, modelo Pacific S 01 Double Gold de la histórica marca francesa Maison Henry Jullien, se convirtieron de inmediato en meme global, protagonizaron chanzas de Donald Trump y, lo más contundente, impulsaron las acciones del fabricante italiano iVision Tech en un 28% en un solo día, añadiendo unos 4.1 millones de dólares a su capitalización bursátil.
Para la pequeña fábrica de Henry Jullien en el Jura francés, con solo 10 empleados que producen unas 1,000 unidades de ese modelo al año, la exposición fue «un wow» irrepetible. «No ha sido un día típico. Me siento muy honrado», declaró Stefano Fulchir, presidente de iVision, que adquirió la marca centenaria en 2023. Reveló que Macron había comprado personalmente las gafas (que cuestan 659 euros) en 2024, rechazando un obsequio, para usarlas como regalo diplomático en el G20 y quedarse un par para sí. El gesto, subrayó Fulchir, reflejaba el compromiso del mandatario con productos 100% fabricados en Francia, desde el armazón dorado con técnica artesanal hasta las lentes de la también francesa Dalloz.
DE MEME A FENÓMENO DE MARCA: EL PODER DEL «EFECTO MACRON» EN LA COMUNICACIÓN GLOBAL
Más allá del ruido en redes –con montajes que comparaban a Macron con Tom Cruise en Top Gun o con el Terminator–, el incidente ilustra el poder de un accesorio para eclipsar incluso la agenda geopolítica de Davos. Mientras los líderes debatían crisis internacionales, «todo el mundo miraba a Macron», señala el artículo. Analistas como Philippe Moreau Chevrolet vieron en las gafas un símbolo de la tensa relación franco-estadounidense, aunque el presidente francés bromeó diciendo que su ojo herido era «el ojo del tigre», en referencia a Rocky.
El «efecto Macron» no solo colapsó temporalmente el sitio web de Henry Jullien, sino que consolidó una tendencia: la politización de los accesorios de lujo y su impacto económico inmediato. La marca, que ya vestió a Sigourney Weaver en los Goya 2025, vio reforzado su posicionamiento como artículo de inversión, «como una joya o un reloj». Aunque aún no tiene distribuidor en Reino Unido, su visibilidad global ahora es incuestionable. El episodio demuestra que, en la era de la hipervisibilidad, un simple gesto de estilo puede generar más titulares –y valor bursátil– que horas de discursos diplomáticos, transformando un problema ocular «benigno» en una lección magistral de marketing involuntario.
