Ultraprocesados, el nuevo tabaco que avanza en México
Un grupo internacional de 43 especialistas advierte que los alimentos ultraprocesados representan un problema de salud pública tan serio como lo fue el tabaquismo en su momento. Su consumo crece impulsado por grandes corporaciones que utilizan ingredientes baratos, métodos industriales eficientes y estrategias de mercadotecnia diseñadas para volver estos productos irresistibles y omnipresentes.
Riesgos claros y consumo en aumento
Según estudios publicados en la revista The Lancet, los ultraprocesados están desplazando la alimentación tradicional, lo que deteriora la calidad de la dieta e incrementa enfermedades crónicas. La revisión de 104 investigaciones muestra asociaciones con obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, padecimientos renales, depresión e incluso mayor riesgo de muerte prematura.
El fenómeno es global, pero en México preocupa especialmente. Investigaciones citadas por los expertos indican que la proporción de calorías provenientes de ultraprocesados en la dieta nacional prácticamente se ha duplicado en cuatro décadas. Mientras países como Estados Unidos y Reino Unido superan desde hace años el 50 por ciento, México sigue una tendencia ascendente que impacta en los sistemas de salud y en la alimentación cotidiana, donde los productos empaquetados y listos para consumir desplazan frutas, verduras y alimentos frescos.
Regulación urgente y cambios estructurales
Los especialistas sostienen que no basta con pedir a la población que coma mejor. Proponen una estrategia similar a la que se aplicó al tabaco: etiquetados más visibles sobre riesgos y aditivos, restricciones en publicidad, mayor regulación en supermercados y la prohibición de su venta en escuelas y hospitales. También plantean impuestos más altos para desincentivar su consumo, destinando esos recursos a facilitar el acceso a comida fresca en hogares con menos ingresos.
Los autores subrayan que la expansión de los ultraprocesados no es resultado de decisiones individuales, sino de tácticas globales de la industria para proteger sus intereses y frenar cualquier regulación. Con el mercado más rentable del sector alimentario y una capacidad de influencia considerable, estas empresas moldean hábitos y políticas. Para los científicos, una respuesta coordinada entre gobiernos es indispensable para enfrentar un problema que ya afecta la salud de millones.
