Los misiles iraníes lograron burlar los sistemas de defensa israelíes en esa zona, algo inédito hasta ahora. Mientras tanto, en el norte de Israel, un hombre murió en un ataque atribuido a Hezbollah.
El primer ministro Benjamin Netanyahu visitó Arad, calificó de “milagro” que no hubiera víctimas mortales e instó a la población a atender las alertas. Por su parte, Irán advirtió que cualquier ataque contra sus instalaciones energéticas será respondido contra infraestructura de EE.UU. e Israel en la región.
El estrecho de Ormuz, clave para el tránsito de petróleo, permanece prácticamente paralizado por los ataques y las amenazas cruzadas. Irán ya ha señalado que solo permitirá el paso a embarcaciones de países que no considere enemigos.