¡NO ES LA EDAD, ES TU PLATO! CÓMO EVITAR EL DETERIORO CEREBRAL ⚡
Lo que ponemos en nuestro plato tiene un impacto directo en la capacidad del cerebro para aprender, memorizar y regular las emociones. Los nutrientes que ingerimos no solo sirven para darnos energía, sino que participan activamente en la comunicación entre neuronas y en la defensa contra el daño celular. Una dieta equilibrada puede potenciar nuestras funciones cognitivas, mientras que los malos hábitos alimenticios aceleran el envejecimiento cerebral y aumentan el riesgo de padecer trastornos como el Alzheimer.
El doctor Aurelio Campos Romo, especialista de la UNAM, señala que la pérdida de memoria no es una parte inevitable de la vejez. Mantener un cerebro saludable depende de su eficiencia energética. Para que las neuronas trabajen correctamente, necesitan glucosa de calidad, pero el exceso de azúcares y grasas satura el sistema, provocando inflamación y estrés oxidativo que daña el tejido cerebral de forma permanente.
LOS ENEMIGOS DE TU MEMORIA: AZÚCAR Y PROCESADOS 🚫
Las dietas altas en grasas y azúcares provocan alteraciones graves en los procesos de aprendizaje. Aunque el cerebro necesita glucosa, el exceso crea una resistencia que altera la comunicación interna de las neuronas. Esto no solo causa dificultades cognitivas similares a la demencia, sino que también reduce el volumen del cerebro más rápido de lo normal. Los alimentos ultraprocesados, al carecer de fibra y antioxidantes, dañan la flora intestinal, lo que genera un estado de inflamación en todo el cuerpo que termina golpeando a la mente.
HÁBITOS PARA UN CEREBRO FUERTE Y JOVEN 🥦
Para proteger nuestras neuronas, lo ideal es consumir alimentos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorios. Las verduras de hoja verde, los frutos rojos, las nueces, las semillas y el aceite de oliva son los mejores aliados para un envejecimiento saludable. Estos alimentos ayudan a mantener la salud cardiovascular y reducen significativamente el riesgo de enfermedades neurodegenerativas, permitiendo que el cerebro se mantenga ágil por mucho más tiempo.
Además de la comida, existen otras estrategias vitales para preservar la mente: dormir bien, hacer ejercicio con regularidad y mantener el cerebro activo mediante la lectura o el aprendizaje de nuevos idiomas. El cuidado del cerebro es una tarea que debe empezar desde edades tempranas para asegurar que, al llegar a la vejez, nuestra capacidad intelectual se mantenga intacta y funcional.
