🧠📚 LEER Y ESCRIBIR PODRÍA REDUCIR HASTA 40% EL RIESGO DE DEMENCIA
Mantener la mente activa desde la infancia y a lo largo de la vida puede marcar una diferencia profunda en la salud cerebral. Un nuevo estudio internacional encontró que actividades como leer, escribir o aprender otros idiomas se asocian con una reducción cercana al 40% en el riesgo de desarrollar Alzheimer y deterioro cognitivo leve.
El hallazgo refuerza una idea clave: la estimulación intelectual constante ayuda a retrasar el desgaste mental en la vejez, algo especialmente relevante en un mundo que envejece rápidamente.
ESTIMULACIÓN MENTAL DESDE NIÑEZ HASTA LA VEJEZ 🧩
La investigación siguió durante ocho años a casi dos mil personas, con una edad promedio de 80 años al inicio del estudio. Ninguna tenía demencia al comenzar. Se evaluaron hábitos cognitivos en tres etapas de la vida: infancia, adultez media y vejez.
Quienes reportaron mayor “enriquecimiento cognitivo” —lectura frecuente, escritura, juegos mentales, visitas a bibliotecas o museos y aprendizaje de idiomas— presentaron 38% menos riesgo de Alzheimer y 36% menos riesgo de deterioro cognitivo leve.
Además, estas personas desarrollaron Alzheimer en promedio cinco años más tarde que quienes tuvieron menor estimulación, y el deterioro leve apareció hasta siete años después.
Durante el seguimiento, 551 participantes desarrollaron Alzheimer y 719 deterioro cognitivo leve. Entre el grupo con mayor actividad intelectual, solo 21% llegó a Alzheimer, frente a 34% en el grupo con menor estimulación.
UNA PISTA PARA LA PREVENCIÓN 🧠
Aunque el estudio no prueba causa directa, sí muestra una relación clara entre hábitos mentales activos y mejor desempeño cognitivo. Los investigadores subrayan que el acceso a libros, bibliotecas y educación temprana puede tener efectos duraderos.
Para países como México, donde el acceso a espacios culturales y de lectura sigue siendo desigual, estos datos abren una conversación importante sobre inversión pública, alfabetización y aprendizaje continuo como herramientas de salud preventiva.
Leer un libro, escribir unas líneas o aprender algo nuevo quizá no lo resuelva todo, pero suma. Y esas pequeñas rutinas, repetidas durante años, podrían ayudar a ganar tiempo frente al deterioro cognitivo.
