Un alivio histórico en Brasil: así quedarán exentos 25 millones de trabajadores
Brasil dio un giro importante a su política fiscal al aprobar una reforma que exenta del impuesto sobre la renta a quienes ganan hasta 5.000 reales mensuales. La medida, impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y aprobada por unanimidad en el Congreso, busca aliviar a los sectores de menores ingresos y equilibrar la carga tributaria en un país marcado históricamente por la desigualdad.
La norma duplica el límite previo de exención y contempla un descuento progresivo para quienes perciben entre 5.000 y 7.350 reales. Según el Ministerio de Hacienda, unos 25 millones de trabajadores verán una reducción en su pago de impuestos, y cerca de 15 millones quedarán totalmente exentos. Para muchos, el ahorro podría representar casi un salario adicional al año.
Lula presentó la reforma como una promesa cumplida y un acto de justicia fiscal, al afirmar que la economía solo avanza cuando quienes menos tienen pueden consumir y ascender socialmente. El mandatario insistió en que el Estado debe priorizar a quienes dependen de su apoyo para mejorar su calidad de vida, una línea que ha definido su discurso desde campañas anteriores.
Para compensar la caída en la recaudación, la ley introduce un impuesto mínimo efectivo a las rentas más altas. Quienes ganen más de 600.000 reales al año pagarán una tasa mayor y, en el tramo más alto —por arriba de 1.200.000 reales anuales—, el gravamen alcanzará el 10 %. El gobierno calcula que este ajuste afectará a cerca del 0,13 % de los contribuyentes, un grupo reducido que hoy aporta un porcentaje muy bajo respecto a sus ingresos reales. La medida apunta a disminuir la concentración económica en uno de los países más desiguales del mundo.
El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, defendió que la situación económica permite avanzar sin riesgos. Con inflación controlada, desempleo en mínimos y una reducción en la desigualdad salarial, el gobierno considera que es el momento adecuado para reconfigurar el sistema tributario. Aun así, la sanción de la ley no estuvo exenta de tensiones políticas: los presidentes de la Cámara y del Senado no asistieron al acto oficial, en medio de disputas internas por las elecciones de 2026.
El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística recordó que la mayoría de la población vive con ingresos muy por debajo del nuevo umbral de exención. Por eso, tanto Lula como otros líderes políticos consideraban urgente una actualización que devolviera poder adquisitivo a las familias trabajadoras. La reforma también coloca sobre la mesa la necesidad de ajustar anualmente la tabla del impuesto para evitar que la inflación vuelva a presionar a los asalariados.
La aprobación de esta reforma se inserta en un contexto regional donde varios países discuten cómo aliviar la carga fiscal de las clases medias y trabajadoras sin comprometer la estabilidad económica. Para México, observar este tipo de cambios ofrece una referencia más sobre cómo las economías latinoamericanas buscan modelos de redistribución que fortalezcan el consumo interno y reduzcan brechas históricas. En el caso brasileño, la apuesta es clara: un sistema más progresivo que permita a más personas vivir con mayor margen y participar con fuerza en la vida económica del país.
