Trump destacó que el enviado especial estadounidense para Oriente Medio, Steve Witkoff, y su yerno Jared Kushner han sostenido reuniones positivas con representantes iraníes. Según el presidente, ambas partes mantienen una comunicación fluida y han logrado establecer un canal de diálogo que, aunque complejo, muestra señales de avance.
El mandatario reconoció que históricamente ha sido difícil concretar acuerdos sólidos con Teherán, pero insistió en que es necesario lograr un pacto que permita reducir las tensiones y garantizar la estabilidad. Reiteró que el fracaso de las negociaciones podría derivar en consecuencias negativas, sin precisar cuáles serían.
Las tensiones entre Washington y Teherán se intensificaron a inicios de enero, cuando Trump amenazó con una posible intervención militar en medio de protestas internas en Irán. Aunque las manifestaciones disminuyeron, la presión estadounidense continuó, enfocándose en el desarrollo nuclear y el programa de misiles iraní.
El 6 de febrero, representantes de ambos países sostuvieron conversaciones indirectas en Mascate, Omán, consideradas como el primer contacto formal reciente sobre el tema nuclear. Tras ese encuentro, Trump afirmó que Irán mostraba interés en avanzar hacia un acuerdo, mientras que autoridades iraníes calificaron el diálogo como constructivo y expresaron su disposición a continuar las negociaciones. Posteriormente, se programó una nueva ronda de conversaciones en Ginebra, Suiza.
No obstante, el gobierno iraní ha reiterado que responderá con firmeza ante cualquier acción que considere hostil por parte de Estados Unidos. Asimismo, ha dejado claro que no aceptará suspender completamente el enriquecimiento de uranio, al considerar esa exigencia incompatible con sus intereses estratégicos.