Las primeras joyas del “Santo Grial” del Caribe salen a la luz tras 317 años

Colombia dio a conocer los primeros objetos recuperados del galeón San José, hundido en 1708 en el Caribe y considerado uno de los naufragios más valiosos del mundo por la magnitud del tesoro que llevaba a bordo. Entre los elementos extraídos hay un cañón, tres monedas antiguas de oro y bronce y una taza de porcelana, piezas que permanecieron más de tres siglos bajo el mar hasta esta primera recuperación científica que el gobierno colombiano presentó como un logro histórico.

El San José formaba parte de la Flota de Tierra Firme y transportaba cargamentos de oro, plata y esmeraldas procedentes de las colonias españolas en América. Su destino era financiar la Guerra de Sucesión española, pero nunca llegó a Europa: un escuadrón británico lo emboscó frente a Cartagena, donde terminó en el fondo del mar con más de seiscientos tripulantes y un tesoro cuyo valor actual se calcula en miles de millones de dólares. Esa riqueza es precisamente la que ha desatado un largo conflicto legal entre Colombia y Sea Search Armada, una firma estadounidense que asegura haber encontrado el naufragio en los años ochenta y reclama cerca de diez mil millones de dólares como compensación. Colombia sostiene que el hallazgo formal se hizo en 2015 con apoyo científico y que el objetivo del proyecto es estudiar el pecio, no recuperar el tesoro para su venta.

Las piezas extraídas fueron recuperadas con robots teledirigidos a casi mil metros de profundidad, un esfuerzo que permite analizar cómo se comportan los materiales al exponerse nuevamente al oxígeno. Ahora serán sometidas a un proceso de conservación en un laboratorio especializado y servirán para investigaciones sobre comercio, manufactura y rutas marítimas del siglo XVIII. Las autoridades culturales colombianas subrayan que el proyecto busca comprender el contexto histórico y arqueológico del galeón, más allá de la disputa económica que lo rodea.

El destino del San José también ha provocado reclamos internacionales. España argumenta que el cargamento le pertenece por su origen colonial, aunque Colombia no forma parte de la convención en la que basa su demanda. Incluso comunidades indígenas bolivianas han señalado que parte de las riquezas provenía de territorios donde fueron explotados durante la época colonial. En medio de ese entramado, el gobierno colombiano insiste en que los restos del galeón constituyen patrimonio cultural y que su rescate debe realizarse con recursos públicos y fines científicos.

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