Estados Unidos prohíbe visas a cinco europeos vinculados a regulación digital, generando crisis diplomática
La administración del presidente Donald Trump ha impuesto prohibiciones de visa a cinco ciudadanos europeos, incluyendo al excomisario de la Unión Europea Thierry Breton, en una medida que ha desatado una fuerte condena y una crisis diplomática con los aliados transatlánticos. Los sancionados son acusados por Washington de promover «medidas de censura» extraterritoriales contra empresas y voces estadounidenses, una referencia directa a la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la UE.
El conflicto regulatorio que tensa la alianza atlántica
La DSA, una normativa histórica que obliga a las grandes plataformas digitales a combatir contenido ilegal y garantizar transparencia, es el centro del enfrentamiento. Estados Unidos la considera una herramienta de censura que ataca injustamente a sus empresas tecnológicas, mientras la UE defiende su derecho soberano a regular el espacio digital. Thierry Breton, arquitecto clave de esta ley y frecuente contradictor de figuras como Elon Musk, es el sancionado de mayor perfil.
La prohibición también incluye a activistas y directivos de organizaciones europeas que combaten el odio y la desinformación en línea, como el Center for Countering Digital Hate del Reino Unido y la alemana HateAid. El Departamento de Estado estadounidense los calificó de «activistas radicales» que coaccionan a las plataformas.
Europa reacciona con firmeza y advierte con medidas de respuesta
La reacción europea fue inmediata y unánime. El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que Europa «no se rendirá» y defenderá su libertad digital, mientras la Comisión Europea condenó «enérgicamente» la decisión y advirtió que responderá «con rapidez y decisión» a lo que considera un acto de intimidación. Alemania y el Reino Unido también expresaron su solidaridad con los sancionados.
Este episodio marca una escalada dramática en las tensiones entre Estados Unidos y Europa, que se extienden más allá de lo digital hacia temas de defensa, comercio y valores políticos. La administración Trump ha retratado recurrentemente a Europa como un aliado poco confiable y en declive, cuestionando la solidez de una alianza que por décadas fue un pilar de la política internacional. La disputa sobre quién dicta las reglas del mundo digital profundiza una fisura que redefine las relaciones transatlánticas en el siglo XXI.
