Del “tumbarse plano” al “tierra firme”: la carrera más feroz del mercado laboral chino
Millones de personas en China se preparan este fin de semana para presentar el examen nacional del servicio civil, una prueba considerada una de las más difíciles del país. El interés alcanzó niveles inéditos: 3.7 millones de aspirantes competirán por 38,100 plazas, cerca de 97 personas por cada vacante. El aumento responde, en buena medida, a la búsqueda de estabilidad laboral ante un panorama económico incierto.
Este año, el gobierno elevó el límite de edad para participar: de 35 a 38 años para la mayoría de los puestos y hasta 43 para quienes tienen posgrado. El cambio se alinea con el reciente ajuste en la edad de jubilación, una medida impulsada por el envejecimiento poblacional y la presión sobre el sistema de pensiones.
Algunas vacantes han recibido un interés extraordinario. El puesto de oficial migratorio en Ruili, una ciudad fronteriza con Myanmar, atrajo más de 6,400 solicitudes para un solo lugar. Para muchos, conseguir una plaza en el sector público significa obtener el llamado “tazón de arroz de hierro”, una metáfora que alude a empleo de por vida, un recurso muy valorado en tiempos de incertidumbre.
El mercado laboral chino enfrenta tensiones estructurales. La creación de empleos bien remunerados en manufactura y construcción ha retrocedido, mientras crecen los trabajos informales y de plataformas digitales. Cada año se gradúan alrededor de 12 millones de jóvenes, un volumen que presiona aún más un sistema que ya lidia con altos índices de desempleo juvenil. A mediados de 2023, la tasa para jóvenes de 16 a 24 años alcanzó 21.3%, y desde entonces las autoridades han cambiado la forma de medirla.
La economía china no ha logrado recuperarse con la fuerza esperada después de la pandemia. La débil demanda interna y los efectos de la guerra comercial han dejado a muchos jóvenes sin opciones atractivas. Ante esa realidad, parte de la población opta por el “tumbarse plano”, una tendencia que rechaza la competencia laboral extrema. En contraste, ingresar al servicio civil se describe ahora como “llegar a tierra firme”, una apuesta por seguridad y beneficios.
Para quienes deciden presentarlo, el examen demanda meses de preparación. Incluye contenidos de derecho, política, biología, física y razonamiento, además de una sección sobre teoría política que evalúa la comprensión de discursos recientes del liderazgo chino. La exigencia es tal que candidatos con hijos pequeños comparten rutinas de estudio que apenas dejan margen para dormir.
