GEN Z DA VUELTA AL CAMINO TRADICIONAL: DEJAN LA UNIVERSIDAD Y APUESTAN POR LOS OFICIOS
Durante décadas se repitió la idea de que una carrera universitaria era el boleto seguro hacia la estabilidad. Hoy, una parte de la Generación Z está cuestionando ese guion. En lugar de aulas y escritorios, muchos jóvenes están eligiendo talleres, herramientas y trabajo manual. Y, en varios casos, el cambio empieza a rendir frutos.
El fenómeno se observa con fuerza en Estados Unidos, pero también conecta con una realidad conocida en México: oficios que durante años fueron subestimados ahora vuelven a cobrar valor, justo cuando faltan manos capacitadas.
PRÁCTICOS, ESTABLES Y MEJOR PAGADOS
Cada vez más jóvenes optan por convertirse en plomeros, electricistas, mecánicos o técnicos. Son empleos conocidos como de cuello azul, que hoy ofrecen algo escaso en otros sectores: demanda constante e ingresos competitivos. Frente a un mercado laboral saturado de profesionistas y sueldos bajos para recién egresados, muchos prefieren formarse rápido y empezar a trabajar de inmediato.
El caso de una joven técnica automotriz en Arizona ilustra la tendencia: entró a un taller siendo menor de edad, dejó la universidad, se especializó en mantenimiento vehicular, obtuvo una beca para capacitarse y, pocos años después, ya contaba con empleo estable, vivienda propia y un ingreso anual cercano a los 78 mil dólares.
La lógica detrás de estas decisiones es sencilla: menos tiempo en aulas, menos deuda y resultados más rápidos. Para esta generación, la estabilidad pesa tanto como el salario, y la idea de pasar cuatro años estudiando sin garantía laboral ya no resulta tan atractiva.
¿Y MÉXICO? EL REGRESO DE LOS OFICIOS
En nuestro país, el panorama no es tan distinto. Talleres mecánicos, instalaciones eléctricas, mantenimiento industrial y servicios técnicos enfrentan escasez de personal capacitado. Instituciones como los Cecati, Conalep o centros de formación técnica siguen preparando perfiles que el mercado necesita con urgencia, mientras miles de egresados universitarios batallan por encontrar empleo en su área.
Además, el relevo generacional es evidente: muchos maestros de oficio están cerca del retiro y no siempre hay jóvenes listos para tomar su lugar. Al mismo tiempo, la inflación y el costo de vida empujan a buscar alternativas que permitan ingresos constantes sin esperar años.
Aunque el movimiento nació fuera, plantea preguntas relevantes para México: cómo revalorar el trabajo manual, cómo fortalecer la educación técnica y cómo abrir más caminos para quienes prefieren aprender haciendo. La Generación Z ya empezó a explorar esas rutas, y el mapa laboral podría seguir cambiando.
