Adolescentes impulsan la lectura en México, revela el MOLEC 2025
El nuevo Módulo sobre Lectura del INEGI muestra una radiografía inesperada: en un país donde se asume que los jóvenes leen menos, son justamente ellos quienes sostienen la actividad lectora. El MOLEC 2025, que amplió su cobertura para incluir desde los 12 años de edad, confirma que ocho de cada diez personas en México leyeron algún material durante el último año, aunque el modo de leer varía según la edad, la escolaridad y el soporte elegido.
Los libros continúan en el primer lugar con 62.5 por ciento del total de lectores. Aun en un entorno dominado por pantallas, el formato impreso mantiene fuerza y representa la opción principal para más del 80 por ciento de quienes leen libros. Después aparecen los contenidos digitales, consultados por casi la mitad de la población, seguidos de revistas, periódicos y, con una presencia creciente, historietas, cómics y mangas, hoy con un peso notable en lectores jóvenes.
El grupo que encabeza la lectura es el de 12 a 24 años, donde casi nueve de cada diez personas declaró haber leído algún material. Les siguen quienes tienen entre 25 y 39 años, con 85 por ciento. El descenso se vuelve visible a partir de los 40 y se acentúa después de los 60, lo que confirma una transición generacional en los hábitos lectores.
La escolaridad también influye de forma decisiva: mientras solo dos tercios de quienes no concluyeron la educación básica reportan leer, el porcentaje se acerca al 94 por ciento entre quienes cursaron estudios superiores. Esta brecha se refleja en los materiales elegidos. Las mujeres leen más literatura y títulos de autoayuda; los hombres se inclinan por libros especializados y de cultura general. En lo digital, casi todos los grupos etarios consultan páginas de internet, foros y blogs, que ya rebasan a revistas y periódicos impresos.
La lectura en redes sociales destaca por su magnitud. Más de 83 millones de personas leen mensajes y publicaciones en plataformas como WhatsApp, Facebook y X. Para muchos, estas interacciones son parte del día a día, y para un sector relevante representan su única forma de lectura. Entre quienes tienen de 25 a 39 años, la cifra roza la totalidad. En contraste, el uso disminuye significativamente después de los 60.
En cuanto a los periódicos, la transición hacia los formatos digitales es evidente: más de la mitad de los lectores los consulta en línea. El grupo más activo es el de 25 a 39 años, que combina consumo informativo con redes y otros formatos digitales.
Aunque la encuesta muestra una amplia presencia lectora, cerca del 21 por ciento de la población alfabeta no leyó ningún material del MOLEC durante el periodo evaluado. La falta de interés, la falta de tiempo y los problemas de salud encabezan las razones. Aun así, la fotografía general muestra a un país donde la lectura no ha desaparecido: ha cambiado de forma, de ritmo y de plataformas, impulsada principalmente por generaciones jóvenes que leen en papel, en pantallas y en redes.
Entre los datos más reveladores, el estudio confirma que siete de cada diez personas dicen comprender la mayor parte de lo que leen, mientras que una minoría considera que avanza lentamente o entiende apenas una parte. El mapa lector es diverso, lleno de contrastes y hábitos superpuestos, lo que deja abierta la pregunta sobre cómo evolucionará en los próximos años, cuando convivan nuevas tecnologías, viejas lecturas y maneras emergentes de acercarse a las historias.
