¿VIVIMOS EN UN VIDEOJUEGO GIGANTE? 🤯
Durante siglos, la humanidad se ha preguntado qué es real. Desde Zhuangzi, el filósofo chino que soñó ser mariposa, hasta Platón, que decía que quizá lo que vemos son solo sombras, la duda sobre nuestra existencia persiste. Hoy, la tecnología y la lógica moderna han dado un giro extremo: ¿y si todo nuestro universo fuera una simulación, como un videojuego ultrarealista?
La hipótesis de la simulación 🕹️
Nick Bostrom, filósofo sueco, propuso que si la humanidad alguna vez logra crear simulaciones perfectas de la Tierra y sus habitantes, es probable que estemos viviendo en una de esas copias y no en el planeta original. Su argumento combina lógica y proyecciones tecnológicas: si se ejecutan billones de simulaciones, y estas reproducen experiencias humanas reales, la probabilidad de que nuestra vida sea “original” se vuelve mínima.
Algunas señales podrían apuntar a ello: límites en lo que podemos observar del cosmos, como no ver más allá de 50,000 millones de años luz, o ciertas restricciones a escalas diminutas de la materia, algo parecido a los píxeles de un videojuego. Fallos cotidianos, como perder objetos o percibir casualidades extrañas, también podrían ser interpretados como “bugs” del sistema.
Entre el escepticismo y la fascinación 🌌
La hipótesis no requiere pruebas científicas para ser válida, solo creer que alguna vez existan simulaciones tan avanzadas. Elon Musk la toma en serio, mientras Neil deGrasse Tyson le asigna un 50% de probabilidad. Otros científicos dudan, alegando que la tecnología necesaria podría ser inalcanzable, y que los “simuladores” serían casi divinos.
Aunque no hay certezas, la idea nos obliga a cuestionar nuestra realidad y el futuro de la tecnología. Si vivimos en un mundo simulado, ¿qué significa eso para nuestras decisiones, nuestra conciencia y el universo que creemos conocer? La hipótesis de la simulación desafía la lógica y la imaginación, y nos recuerda que la realidad podría ser mucho más extraña de lo que pensamos.
