Miss Universo 2025 tuvo doble sabor mexicano: así brilló Naima Acosta por Suiza

Miss Universo 2025 tuvo un giro inesperado para el público mexicano: no sólo Fátima Bosch representaba al país. También participaba Naima Acosta, una joven de 20 años que, aunque llevó la banda de Suiza, creció en México, habla español con naturalidad y no ocultó su vínculo profundo con Quintana Roo.

Una historia que cruzó fronteras

Mientras Bosch ocupaba las portadas por su triunfo y por los desencuentros con la organización tailandesa, Naima ganó atención por otra vía: cada entrevista que daba en Tailandia la hacía en un español fluido, sin poses, recordando su infancia en Puerto Aventuras. Nacida en Giubiasco, Suiza, heredó la nacionalidad mexicana por parte de su padre, y entre los nueve y catorce años vivió en Quintana Roo, donde se formó su sentido de identidad. Ahí aprendió el idioma, la gastronomía y la convivencia cotidiana que suele marcar para siempre a quienes hacen vida en México, aunque sea por unos años.

Tras la separación de sus padres volvió a Suiza, donde continuó sus estudios y entró de lleno al modelaje. Esa mudanza no borró su conexión con México; al contrario, la reforzó. En Tailandia contó que fue en el Caribe mexicano donde descubrió “lo cálidos que son los mexicanos y lo poderosa que es su cultura”. Esa claridad la volvió una de las candidatas más comentadas por el público latino.

El cariño de México y la lectura del certamen

En redes sociales, sus publicaciones se llenaron de mensajes de apoyo: “México también te respalda”, “aquí tienes casa” o “además de hermosa, eres auténtica”. La respuesta fue tan numerosa que la propia Naima grabó un video agradeciendo: dijo que representar a Suiza la hacía feliz, pero que llevar las raíces mexicanas era parte de quien es, y que recibir tanto afecto desde acá la conmovía profundamente.

Su presencia también reflejó el momento que vive Miss Universo: un certamen que cada año reúne a más participantes binacionales, hijas de la migración o de familias que han cruzado continentes. En esa mezcla, Naima destacó como un puente entre dos geografías que moldearon su infancia y su presente. No necesitó portar la banda de México para conectar con el público nacional, que la acogió como parte de esa comunidad extendida que vive dentro y fuera del país.

Con Fátima Bosch como ganadora oficial y Naima Acosta como símbolo de la mezcla cultural que define a muchas mexicanas en el extranjero, la edición 2025 dejó ver que los vínculos emocionales también cuentan historias. Y aunque la competencia ya terminó, la conversación que abrió Naima apenas empieza.

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