Miss México deslumbra con un diseño que celebra la fuerza femenina mexica
La presencia de Fátima Bosch en la gala de trajes típicos de Miss Universo 2025 dejó una de las estampas más comentadas del certamen. La mexicana desfiló en el Impact Challenger Hall, en Tailandia, con un diseño inspirado en Xochiquétzal, la deidad mexica asociada con la belleza, las artes y la fertilidad. Su participación destacó en un escenario donde compiten representantes de 120 países rumbo a la final del 21 de noviembre.
El diseño estuvo a cargo del artista mexicano Fernando Ortiz, quien creó un atuendo cargado de simbolismo. El traje incorporó plumas rojas, verdes y turquesas, colores que evocan la riqueza del antiguo México y la vitalidad ligada a la diosa. Entre los detalles más llamativos aparecieron colibríes, asociados en la tradición mexica con los guerreros caídos que renacen para acompañar a las divinidades. La elaboración combinó plumería tradicional, bordados artesanales, pedrería y una capa ilustrada con las Pléyades, constelación fundamental dentro de la cosmovisión prehispánica.
La fuerza simbólica de Xochiquetzal
Xochiquetzal, cuyo nombre significa flor preciosa, es una de las figuras más luminosas del panteón mexica. Se le vincula con el arte, la creación, el deseo y la energía juvenil que florece. Era protectora de artesanos, bordadoras, plumajeros, orfebres y mujeres embarazadas, pues representaba la fertilidad de la tierra y la continuidad de la vida. Su presencia se relaciona además con el renacimiento, pues los mitos señalan que recibía a los guerreros muertos para transformarlos en colibríes o mariposas.
Esta complejidad espiritual aparece reflejada en el vestuario de Bosch, que busca narrar una historia más allá del espectáculo. El diseño integra la dualidad entre fuerza y delicadeza, rasgos característicos de la deidad, y se convierte en un homenaje a los saberes ancestrales que siguen presentes en la identidad mexicana. La recepción en redes sociales fue inmediata: usuarios celebraron la interpretación escénica de la modelo y la potencia visual del traje.
Un diseño que reafirma la tradición mexicana
El atuendo también destaca por los guiños a la orfebrería antigua mediante aplicaciones doradas, así como por el majestuoso penacho que corona la propuesta. Cada elemento remite a prácticas que han perdurado a lo largo de siglos, desde la plumería hasta el simbolismo del color y las formas. La elección de Xochiquetzal como inspiración conecta con una de las raíces más profundas del país, un recordatorio de cómo la mitología mexica sigue alimentando la creatividad contemporánea.
La participación de Fátima Bosch la coloca entre las favoritas rumbo a la coronación. Su traje típico, más que una pieza vistosa, funciona como un puente entre el presente del certamen y las tradiciones que persisten en la memoria cultural de México, abierto siempre a nuevas interpretaciones.
