📱 ¿NETFLIX NOS TOMA POR IDIOTAS? LA POLÉMICA CONFESIÓN DE MATT DAMON SOBRE CÓMO VEMOS PELÍCULAS HOY
Matt Damon acaba de soltar una bomba mediática justo cuando su película The Rip es la más vista en Netflix. En una entrevista con Joe Rogan, el actor criticó abiertamente la forma en que la plataforma produce contenido, revelando que los creadores reciben instrucciones explícitas para adaptarse a un espectador… que no presta atención.
Según Damon, Netflix les pide que incluyan una escena de acción grande al inicio para enganchar, y que repite la trama tres o cuatro veces en los diálogos porque, sencillamente, “la gente está con el teléfono mientras ve la película”. Una confesión que pone el dedo en la llaga de nuestros hábitos de consumo actuales: vemos con la luz encendida, en varios días, con interrupciones y, sobre todo, con el móvil en la mano.
¿Por qué Netflix hace esto? Porque tiene los datos que lo demuestran. La plataforma conoce al milímetro cuándo pausamos, cuándo nos aburrimos y cuándo abandonamos. Su gigantesca base de datos no deja lugar a dudas: somos una audiencia distraída, que necesita que le recuerden constantemente qué está pasando en pantalla. O como lo expresó un columnista: “simios con la mandíbula floja que vemos cosas con una mano en el teléfono”.
La ironía no puede ser mayor. Mientras Damon promociona su película de Netflix, prepara el estreno de The Odyssey, el próximo blockbuster de Christopher Nolan, un cine pensado para la sala grande, complejo y demandante, justo lo contrario de lo que él mismo critica. Es la batalla entre dos experiencias: el cine “de iglesia”, que exige atención plena en la oscuridad de una sala, y el cine “de sofá”, que se consume entre notificaciones y pausas para hacer la cena.
La pregunta que queda flotando es incómoda pero necesaria: ¿Netflix nos subestima o simplemente nos conoce demasiado bien? Mientras, nuestras pantallas se llenan de diálogos repetitivos y explosiones tempranas, un reflejo directo de que, en la era del streaming, nuestra capacidad de atención parece ser la gran perdedora.
