Coatlicue, la máquina mexicana que busca liderar el cómputo en América Latina

El Gobierno de México presentó Coatlicue, una supercomputadora financiada con 6,000 millones de pesos que pretende convertirse en la más potente de América Latina. El proyecto, impulsado por la administración de Claudia Sheinbaum, iniciará su construcción en enero de 2026 y tomará 24 meses. El sistema contará con 14,480 GPUs y alcanzará un rendimiento cercano a los 314 petaflops, lo que significa una capacidad de procesamiento siete veces mayor que la del equipo más poderoso de la región, ubicado actualmente en Brasil.

Coatlicue será desarrollada por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT). Su operación estará a cargo de personal mexicano capacitado en el Centro de Supercómputo de Barcelona, con acompañamiento técnico del Centro para el Desarrollo de Cómputo Avanzado de la India. El sistema ocupará alrededor de 200 gabinetes refrigerados por agua y unas 7,500 estructuras que alojarán las miles de GPUs, lo que exigirá una infraestructura robusta de energía y conectividad. La ubicación definitiva se definirá en enero de 2026, considerando disponibilidad hídrica, estabilidad del terreno y acceso a redes eléctricas de alta capacidad.

Como nodo central del Clúster Nacional de Supercómputo, Coatlicue multiplicará por más de treinta la capacidad actual de esta red, que hoy suma 9.45 petaflops y que agrupa a instituciones como la UNAM, el IPN, el Cinvestav, la UAM, la BUAP y universidades estatales. La creación del sistema se integra al Plan México, una estrategia que busca posicionar al país entre las grandes economías globales para 2030.

El gobierno afirma que Coatlicue permitirá procesar millones de datos que hoy tardan meses o años en computadoras tradicionales. Entre sus aplicaciones destacan predicciones climáticas, análisis hidrometeorológicos, estudios de energía y agua, optimización de movilidad y revisión de grandes volúmenes de información fiscal y aduanera para detectar riesgos, fraudes y posibles actos de corrupción. La infraestructura también estará disponible para investigación científica, empresas tecnológicas y emprendimientos que requieran capacidad de cálculo masivo.

Pemex será uno de los principales usuarios estratégicos. Con la supercomputadora, la petrolera podrá analizar datos sísmicos y geológicos con mayor precisión, una capacidad que hoy domina Petrobras en la región. Instituciones como el Servicio Meteorológico Nacional, la Coordinación Nacional de Protección Civil, el SAT y dependencias del sector energético emplearán la plataforma para tareas de predicción, planeación y modelado.

Rosaura Ruiz, titular de la Secihti, señaló que el volumen global de datos hace imposible avanzar en ciencia sin supercómputo y que Coatlicue colocará a México en una etapa tecnológica más avanzada. Se prevé que entre 80 y 100 especialistas integren el equipo responsable del sistema. También se conformará un consejo directivo encabezado por la ATDT y la Secihti para definir reglas de acceso, distribución de recursos y estrategias de actualización tecnológica.

La supercomputadora ofrecerá servicios al sector público y privado bajo un modelo autosustentable. Su operación promete ampliar la capacidad científica y tecnológica del país, con un alcance que podría transformar áreas clave de la economía, desde el campo y la energía hasta la investigación avanzada y el desarrollo de inteligencia artificial.

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