☕ ¡EL CAFÉ ESCONDE MÁS DE LO QUE CREÍAMOS!

Una investigación de la University College Cork encontró que el café se relaciona con cambios en la microbiota intestinal y el bienestar emocional. El descafeinado también mostró resultados positivos en pruebas de memoria y aprendizaje.

El café podría hacer mucho más que ayudarnos a despertar por las mañanas. Una investigación científica encontró que esta bebida se relaciona con cambios en las bacterias intestinales, menores niveles de estrés percibido y variaciones en algunas funciones cognitivas. Lo más llamativo es que varios de estos efectos también aparecieron entre quienes consumieron café descafeinado.

El estudio, realizado por investigadores de la University College Cork, en Irlanda, y publicado en abril de 2026 en la revista Nature Communications, examinó la relación entre el café y el llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional mediante el cual los microorganismos intestinales y el cerebro pueden influirse mutuamente.

Los resultados sugieren que los efectos de esta bebida no dependen exclusivamente de la cafeína. Otros componentes, como los polifenoles, podrían participar en las respuestas observadas en el organismo.

John Cryan, investigador de APC Microbiome Ireland y coautor del trabajo, destacó que el café interactúa con los microorganismos intestinales, el metabolismo y el bienestar emocional.

 

🧠 Menos estrés y diferencias en la memoria: qué encontró el estudio

Los científicos estudiaron a 62 adultos sanos de entre 30 y 50 años. De ellos, 31 no consumían café, mientras que los otros 31 bebían habitualmente entre tres y cinco tazas al día.

Los consumidores regulares suspendieron la bebida durante 14 días. Después, 16 participantes recibieron café con cafeína y 15 tomaron descafeinado durante 21 días, sin saber cuál de las dos versiones les correspondía.

Para evaluar los cambios, los investigadores utilizaron cuestionarios psicológicos, pruebas cognitivas y muestras biológicas.

Tras reincorporar el café, ambos grupos registraron puntuaciones más bajas de estrés percibido, síntomas depresivos e impulsividad. Sin embargo, los resultados fueron diferentes en algunas pruebas de funcionamiento cognitivo.

Los participantes que consumieron café con cafeína mostraron menores puntuaciones de ansiedad y malestar psicológico, además de mejores resultados en una prueba relacionada con la atención y el procesamiento de información.

Por su parte, quienes tomaron descafeinado presentaron mejoras significativas en determinadas pruebas de memoria y aprendizaje, incluidos ejercicios de recuerdo de palabras y reconocimiento de patrones visuales.

Los autores consideran que estos resultados podrían relacionarse con componentes del café distintos de la cafeína. No obstante, reconocen que factores como el sueño, la actividad física o la familiaridad con las pruebas también pudieron influir en el desempeño.

Un dato importante es que, antes de la intervención, los consumidores habituales presentaban mayor impulsividad y reactividad emocional que quienes no bebían café. Estas mediciones disminuyeron durante el periodo de abstinencia.

Por ello, los hallazgos no permiten afirmar que el café prevenga o cure la depresión, ni que consumir más cantidad garantice un mejor estado de ánimo.

 

🦠 Las bacterias intestinales también responden al café

La investigación identificó diferencias en la composición de la microbiota intestinal entre los consumidores habituales y quienes no tomaban café.

Entre los microorganismos cuya abundancia relativa fue mayor en los consumidores figuraron Cryptobacterium curtum y determinadas especies de Eggerthella, además de bacterias pertenecientes al grupo Firmicutes.

Los investigadores también detectaron cambios en distintos metabolitos, sustancias que participan en los procesos químicos del organismo. Después de suspender el café durante dos semanas, varios de estos compuestos disminuyeron; al reanudar su consumo, volvieron a registrarse variaciones.

Los cambios en las poblaciones bacterianas aparecieron tanto con el café convencional como con el descafeinado, lo que refuerza la hipótesis de que otros componentes de la bebida intervienen en su relación con el intestino.

Entre ellos destacan los polifenoles, compuestos vegetales cuyo procesamiento puede depender de las bacterias intestinales. Su metabolismo podría ayudar a explicar parte de los efectos observados sobre el organismo, aunque todavía se necesita investigar cómo se producen estas interacciones.

El estudio también tiene limitaciones importantes. Participaron apenas 62 personas y la intervención duró tres semanas. Además, la investigación recibió financiamiento del Institute for Scientific Information on Coffee, una organización vinculada al sector cafetero.

Los resultados ofrecen nuevas pistas sobre la relación entre alimentación, microbiota y cerebro, pero no establecen una cantidad ideal de café ni demuestran que los cambios intestinales sean la causa directa de las variaciones emocionales.

Por ahora, la evidencia apunta a que tanto el café con cafeína como el descafeinado pueden producir respuestas distintas en el organismo. La posibilidad de aprovechar esos efectos dependerá de futuras investigaciones que permitan conocer su alcance y duración.

Compartir
No Comments

Leave A Comment