⚖️ ¿DE QUIÉN ES EL ORO? UN ESTUDIANTE DESENTIERRA UN BOTÍN DE 9 MILLONES Y LA LEY BELGA DECIDIRÁ SU DESTINO
Imagina que estás en tu trabajo de verano, cavando una zanja para una tubería de alcantarillado, y de repente te topas con una bolsa llena de lingotes de oro. Eso le pasó a Kobe, un estudiante belga de 18 años, que mientras trabajaba en una obra en Dendermonde, Bélgica, encontró un tesoro enterrado valorado en 9 millones de euros. Al principio, pensó que eran monedas de 1 euro. Luego, vio un lingote de oro. Y cuando se dio cuenta de que estaba sacando lingotes, monedas y pepitas de oro, entendió que no era un día de trabajo cualquiera. «No es algo que esperes encontrar un martes por la mañana», dijo Kobe a la prensa. Y vaya que no.
🕵️ Un tesoro escondido en una pared de ladrillos: la historia del oro de la familia Van Assche
El tesoro fue hallado en el sótano de una antigua casa solariega que perteneció a la familia Van Assche, una dinastía de cerveceros que operó en la zona desde 1899 hasta 1970. El oro estaba escondido en una bolsa, empotrada en una pared de ladrillos, como si alguien hubiera querido asegurarse de que nadie lo encontrara. Pero los trabajadores de la obra, al demoler los cimientos para instalar tuberías, descubrieron el secreto mejor guardado de la familia. «Seguimos desenterrando monedas y lingotes. Fue entonces cuando realmente nos dimos cuenta de lo que habíamos encontrado. Fue una sensación extraña», contó Mario, el encargado de la obra. El tesoro incluye lingotes numerados, monedas de oro y pepitas, todo valorado en 9 millones de euros. Ahora está en una instalación segura en Bruselas, mientras las autoridades investigan su origen y propiedad.
⚖️ ¿Quién se queda con el oro? La ley belga y los posibles dueños
La pregunta del millón (o de los 9 millones) es: ¿quién se queda con el tesoro? La ley belga establece que los hallazgos deben permanecer cinco años en custodia para que los posibles propietarios puedan reclamarlos. En este caso, hay varios candidatos: los contratistas de la obra, la organización de bienestar social que ahora es dueña del edificio (CAW Oost-Vlaanderen), y los descendientes de la familia Van Assche. Todos podrían tener un derecho legítimo sobre el oro. Piet Buyse, exalcalde de Dendermonde, cree que el tesoro pertenece a la familia cervecera: «La fortuna de los Van Assche ciertamente se quedó en la familia. No me sorprendería en absoluto que decidieran guardar al menos parte de ella en oro y esconderla en un lugar seguro». Kobe, por su parte, no espera quedarse con el botín, pero admite que una recompensa no le vendría mal: «Si hubieran sido unas pocas monedas, quizás. Pero era tanto que sabíamos que teníamos que llamar a la policía. Si es dinero de la droga, te puedes meter en un lío muy gordo. Pero quizás obtengamos alguna recompensa, eso sería genial». Mientras tanto, el tesoro sigue bajo custodia, y Dendermonde se ha convertido en el centro de una historia que parece sacada de una novela de aventuras. Como dijo Kobe: «No es algo que esperes encontrar un martes por la mañana». Y vaya que no.
