Prostitución, drogas y armas: así la historia del árbitro que pitará la final del Mundial
Como silbante, no había duda de que era el mejor de su país, pues desde el 2010 ya contaba con una amplia carrera en partidos internacionales, pero aquel día todo se vino abajo cuando autoridades policiales irrumpieron en el lugar para concretar un operativo.
En el sitio donde comía tranquilamente Slavko Vincic, las autoridades descubrieron a nueve mujeres, 26 hombres, 14 paquetes de cocaína, 10 armas de fuego, tres chalecos antibalas y más de 10 mil euros en efectivo.
Aquello era un escándalo de dimensiones mayúsculas para el mundo del futbol, pero el esloveno se encargó de negar inmediatamente las acusaciones: “No tengo nada que ver con eso. Acepté una invitación para almorzar, que resultó ser mi mayor error. Me arrepiento de ello. Estaba sentado en una mesa con mi compañía, de repente vino la policía y sucedió lo que sucedió”.
Para fortuna del árbitro, contó con el respaldo de la Federación de Eslovenia de Futbol, quien insistió en la narrativa de que todo se trataba de un malentendido, por lo que, al paso de los años, y tras haber librado las acusaciones legales, lo siguió considerando para los partidos más importantes, lo que le permitió asistir a Mundiales.
No obstante, la verdad terminaría por salir a la luz: el error de Slavko Vincic fue haberse relacionado con Tijana Maksimovic, presunta líder de una fuerte red de prostitución en aquella fría región de Europa.
A seis años de aquel episodio, la FIFA le ha designado la responsabilidad de dirigir la final de la Copa del Mundo del próximo domingo entre España y Argentina. A lado de aquellas acusaciones que casi le cuestan su libertad, este partido tendría que ser una “cosa de niños”.
