NO ES LA COCCIÓN: EL PASO EN EL SUPERMERCADO QUE PUEDE CONTAMINAR TU COMIDA 🦠⚠️

En el supermercado, muchas decisiones parecen inofensivas, pero una de ellas puede marcar una diferencia importante en la salud. No separar la carne cruda del resto de los alimentos durante las compras es un error común que, de acuerdo con especialistas en seguridad alimentaria, puede desencadenar enfermedades graves. El problema no suele estar en la cocción, sino en todo lo que ocurre antes de que los alimentos lleguen a la cocina.

La carne y las aves crudas pueden portar bacterias peligrosas que se alojan en el exterior de los empaques. Aunque estos productos vengan sellados, no siempre garantizan un cierre hermético. Un pequeño derrame o ruptura basta para que los microorganismos se transfieran a frutas, verduras o productos listos para consumirse. Este tipo de contaminación cruzada es una de las principales causas de infecciones alimentarias en los hogares.

RIESGOS INVISIBLES EN EL CARRITO
Entre los patógenos más frecuentes que pueden encontrarse en la carne cruda están E. coli, salmonela, Listeria y Campylobacter. Estos organismos pueden sobrevivir varias horas en superficies como envases, bolsas reutilizables o el propio carrito del supermercado. El riesgo persiste incluso después de llegar a casa, cuando los alimentos ya fueron manipulados y almacenados sin precaución.

Por ello, los especialistas recomiendan colocar siempre la carne cruda en una bolsa aparte y ubicarla en una zona separada del carrito. Una medida sencilla es usar las bolsas disponibles en el área de frutas y verduras o las que ofrece la carnicería. Al llegar a casa, lo ideal es guardar estos productos en el estante inferior del refrigerador para evitar que posibles líquidos contaminen otros alimentos.

CUIDAR LA SALUD SIN DESCUIDAR EL ENTORNO
El uso de bolsas reutilizables ha crecido como respuesta al impacto ambiental del plástico, pero no todas son adecuadas para transportar carne cruda. Las bolsas de tela pueden absorber líquidos y convertirse en un foco de bacterias. La alternativa es destinar una bolsa lavable y no absorbente exclusivamente para este tipo de productos, que pueda limpiarse a fondo después de cada uso.

Pequeños cambios en la rutina de compra ayudan a reducir riesgos sanitarios sin renunciar a prácticas más responsables. Separar la carne cruda, mantenerla aislada y reforzar la higiene en casa son pasos simples que pueden prevenir enfermedades y hacer más segura la alimentación cotidiana.

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