Correr es un regulador en mi vida: Jorge Cuevas
Fuera de la pista o las rutas runners, se dedica profesionalmente a ser entrenador empresarial, conferencista y escritor. Sin embargo, ninguna de estas facetas de su vida tendría el mismo sentido, o no llevarían la dirección que les ha dado, si no fuera por el atletismo, ese deporte que lo mismo se ha vuelto tan popular como difícil de definir.
“Correr es un vehículo”, es lo primero que responde cuando se le pregunta qué significa esta actividad física en su día a día. “Si estoy enojado, transformo el enojo; si estoy contento, lo convierto en correr. Lo veo como si fuera un vehículo físico y emocional, pero además es un regulador en mi vida porque antes padecía temas de ansiedad y preocupación… y al mismo tiempo, correr es una adicción porque te hace tanto bien que luego te cuesta mucho parar”.
Al igual que el escritor japonés, Haruki Murakami, quien también es aficionado a correr y autor de la obra De qué hablo cuando hablo de correr (Tusquets, 2013), el atletismo le ha generado un impacto en la parte creativa que ha desarrollado desde las letras, pero también en la manera de mirar el mundo.
“Cambió mi forma de viajar. Hoy en día viajo pensando en dónde voy a correr, y como soy fanático de la historia, lo hago pensando en los lugares donde sucedieron las escenas que a mí me gustan. Es como si correr fueran otros lentes de la vida, te cambia la mirada y para mí es una más optimista, relajada y competitiva”.

La experiencia como atleta (amateur-amateur) la ha plasmado en dos libros: Maratón (Grijalbo, 2018) y Maratones del Infierno (Grijalbo, 2022). En dichas obras, narra su travesía por distintas competencias en el mundo, y más allá de lo anecdótico, hace uso de recursos literarios, históricos, cinematográficos y musicales para llevar a buen puerto el relato.
Jorge Cuevas aclara que la publicación de estos trabajos se dio de manera orgánica, puesto que la idea de empezar a contar sus vivencias nació como un mecanismo de terapia a raíz de haber corrido el Maratón de la Ciudad de México en 2017. No obstante, ese proceso de cicatrización por medio de la escritura fue del gusto de su editora de nombre Fernanda Álvarez, quien lo impulsó para que lo íntimo terminara por convertirse en algo colectivo a través de un libro.
Gracias a que lo individual salió a la luz pública, el atleta mexicano, Juan Luis Barrios- corredor que consiguió llegar a las finales de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y Londres 2012 en la prueba de los 5000 metros planos-, pudo conocer a Jorge, primero en términos amistosos, y después en lo profesional, pues de manera natural, mientras conversaban en un café, surgió la propuesta de contar la historia de su trayectoria deportiva usando como vehículo la escritura de Cuevas.
Así, el año pasado, nació Sueño Olímpico (Grijalbo, 2025), un libro en el que se conoce a fondo la vida del atleta originario de la Magdalena Contreras, Ciudad de México, y en el que Jorge recurre por momentos a la ficción, a la mirada del propio Juan Luis, pero también a la de sus familiares, esposa, amigos, entrenadores y todo ese entorno que lo acompañó desde niño.

“A Juan Luis lo estuve entrevistando por dos años y medio, y lo que me di cuenta es que tú ves una caratula de una persona que ha sido muy exitosa, que estuvo en finales de Juegos Olímpicos, que ha ganado medalla en Juegos Panamericanos y Centroamericanos, pero hacer un libro de eso no es necesario porque lo encuentras en Wikipedia, entonces el tema era descubrir qué había detrás de él, y me encontré con un cuate que es socarrón, divertido, que es agradecido con la vida, que se preocupa de su entorno y que come mucha carne”.
Después de 13 años como corredor y siete de su primera publicación relacionada con el tema, el tapatío no tiene un presagio claro de lo que va a pasar con la runnermanía que se está viviendo, donde abundan las carreras, los clubes de atletismo y la autovalidación en las redes sociales.
“El beneficio es que la gente se mueva, yo no comparto algunas cosas, pero si vemos que a final de cuentas vivimos en un país con problemas serios de diabetes y obesidad, pues qué padre que la moda sea correr, aunque no sea una pasión real”.
Sin embargo, insiste en que hay cuestiones con las que no coincide dentro de este fenómeno, tal es el caso de visualizar el correr como una manera de “cumplir” socialmente, cuando desde su percepción, la pregunta que individualmente se debe responder es: ¿Qué tanto te apasiona?
Y en ese sentido, desde sus kilómetros, sus tiempos y carreras, Jorge Cuevas resume el mayor aprendizaje que le ha dejado el atletismo en cinco puntos:
1.- Hay que sembrar para cosechar: El resultado que hoy tengo en mi vida, es el resultado de lo que trabajé por cinco años.
2.- No hay nada en la vida como vivir un momento orgásmico, algo que el atletismo te permite experimentar.
3.- No existen los deportes individuales: los resultados son producto de toda la comunidad en el que se involucra a la familia.
4.- Aprender a dimensionar y saber en qué liga estamos jugando de tal manera que nos mantengamos con hambre y que no entremos en comodidad.
5.- No hay cosa más triste en el mundo que una persona sin una pasión. Y yo, en el atletismo, he aprendido que cuando la tienes, la vida se ve con otros colores.
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