💰 NEGOCIO DE MILLONES, DERECHOS DE NADIE: LA CRUDA REALIDAD DE LA «RENTA DE VIENTRES» EN MÉXICO

En México, la gestación por sustitución —conocida como maternidad subrogada— divide aguas: mientras algunos la ven como una práctica inmoral, para muchas parejas homoparentales y personas con problemas de fertilidad representa la única esperanza de formar una familia. Sin embargo, detrás de este anhelo se esconde una realidad fragmentada, sin regulación federal y con graves vacíos que dejan a los recién nacidos en el limbo legal.

📜 UN PAÍS SIN LEY CLARA: SOLO DOS ESTADOS LA PERMITEN

La situación jurídica es un caos. Solo Tabasco y Sinaloa cuentan con una regulación expresa. En la Ciudad de México y Jalisco se permite únicamente en formato altruista (cubriendo gastos médicos). En estados como Querétaro, Coahuila y San Luis Potosí está prohibida. Y en la mayoría del territorio nacional no existe legislación alguna, dejando a familias y gestantes en total incertidumbre. Este vacío ha dado paso a un negocio millonario —se estima que a nivel global moverá 129 mil millones de dólares para 2032—, donde un proceso puede costar entre 500,000 y 1.5 millones de pesos, sin garantías jurídicas sólidas.

👶 EL DRAMA HUMANO: BEBÉS SIN NOMBRE, SIN NACIONALIDAD Y SIN PASAPORTE

El caso de Francisco Noriega, médico mexicano residente en Alemania, ejemplifica las consecuencias de esta desregulación. Tras recurrir a la subrogación con su esposo, a su hijo le fue negado el registro de nacimiento inicialmente, dejándolo sin nombre y sin nacionalidad. Tras un amparo, lograron el acta, pero luego la Secretaría de Relaciones Exteriores retuvo su pasaporte, exigiendo documentos extras no solicitados a otras familias. “Los derechos de mi hijo han sido vulnerados”, denuncia. Su historia no es aislada: refleja la discriminación y obstáculos burocráticos que enfrentan las familias homoparentales y diversas, que deben litigar por el reconocimiento básico de sus hijos.

🚨 LA URGENCIA DE UNA LEY FEDERAL: PROTEGER DERECHOS, NO JUZGAR FAMILIAS

Expertos como la académica de la UNAM Rosalía Ramos García recalcan la necesidad de llamar al fenómeno por su nombre correcto —gestación por sustitución— y, sobre todo, de legislar. México requiere con urgencia una ley federal que unifique criterios, proteja la salud y derechos de las gestantes, garantice la filiación legal de los bebés desde el nacimiento y reconozca a todos los tipos de familia. Mientras los legisladores no actúen, seguirán naciendo niños cuyos primeros derechos —a la identidad, a un nombre, a una nacionalidad— dependerán no de la ley, sino de la voluntad de un juez o de la lucha incansable de sus padres.

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